De esta manera, el dólar mayorista ya sube 4,5% este mes, en lo que representa un cambio de tendencia respecto a la apreciación del peso que se había registrado en los primeros cinco meses del año.
Aunque el aumento de la demanda privada, especialmente la vinculada a la de compras de gas licuado para abastecer a la actividad en época invernal, aparece como una de las principales variables que explican la suba del tipo de cambio de este mes; existen otros elementos detrás de la renovada presión cambiaria.
El frente externo es uno. Luego de un cambio de autoridades de la Reserva Federal, el mercado anticipa un ciclo más largo de tasas altas, lo que fortaleció al dólar a nivel global. Este martes, el índice dólar superó los 101 puntos, su mayor valor en más de un año.
La suba del dólar a nivel global impactó en todas las monedas emergentes. El movimiento se inició desde la madrugada con una ola masiva de ventas en las bolsas asiáticas.
Desde temprano, los mercados globales se movieron en rojo en medio de una oleada de ventas que comenzó en la bolsa de Corea y que impactó de lleno a las acciones del sector tecnológico y luego a la mayoría de los activos globales. Los principales índices de Wall Street cerraron con fuertes rojos, impulsados por un desplome del tecnológico Nasdaq, que se hundió 3,3%.
Todo empezó fuerte en Asia. En Corea del Sur, el mercado se hundió un 10% (con palizas históricas a gigantes como Samsung y SK Hynix). Cuando abrió Wall Street, el Nasdaq 100 llegó a perder un billón de dólares (un 1 trillion en inglés) en valor de mercado en los primeros minutos.
Ante el temor por una desaceleración en la demanda de semiconductores, la mayoría de los inversores globales comenzó a preguntarse si la suba de las empresas relacionadas con el sector ya había alcanzado su techo. El resultado fue lo que se conoce en la jerga financiera como"sell off" o una venta masiva de las acciones de este segmento.
El mercado se está empezando a preguntar si las brutales valuaciones que tienen estas empresas de IA se justifican con la realidad. A esto se le suma el miedo a que las tasas de interés se mantengan altas por más tiempo, algo que dejó entrever en su primera aparición pública el nuevo titular de la Reserva Federal, Kevin Warsh.
El contexto adverso impactó de lleno en los mercados emergentes: el índice que reúne a estos países se hundió 5,7%. Con este panorama, las acciones argentinas que cotizan en Nueva York cerraron con rojos de hasta 4,4%.
Ni la expectativa por que este martes la empresa de índices bursátiles MSCI pusiera en una lista de revisión a Argentina para su posterior reclasificación en la escala de los mercados, alcanzó para que los precios de las empresas argentinas revertieran la tendencia negativa. El índice Merval cayó 2,5% medido en dólares al contado con liquidación.
En la misma línea, los bonos argentinos borraron las mejoras que acumularon en la jornada previa. Los títulos de la deuda bajaban hasta 0,8% y el riesgo país, que el lunes había alcanzado un nuevo mínimo, rebotó hasta los 433 puntos.