El diseño de la moneda (el rostro de Trump de un lado y el Gran Sello de Estados Unidos del otro), recibió este año el visto bueno de la Comisión de Bellas Artes, cuyos miembros fueron nombrados por Trump. El mandatario manifestó entonces que la idea de estampar su cara en una moneda era “muy inusual”, pero que se sentía “honrado” por ello.
El segundo mandato de Trump se caracterizó por varias iniciativas para dejar su marca, aunque muchas quedaron suspendidas por demandas judiciales. Eso incluye medidas para poner el nombre de Trump al Centro Kennedy, así como al Instituto de Estados Unidos para la Paz, mientras el mandatario estadounidense se empeña en dejar huella en la historia y en Washington D. C.
Las acuñaciones generaron críticas, en particular porque una ley federal prohíbe la representación de un presidente vivo en monedas. Pero, en algunas circunstancias, el secretario del Tesoro sí tiene autoridad para autorizar la emisión de monedas especiales.
Fueron acuñaron para “honrar 250 años del gran legado estadounidense”, escribió la Casa de la Moneda en su sitio web. En un arco sobre el rostro de Trump aparece “LIBERTY”, y debajo “1776-2026”. En el reverso está el Gran Sello de Estados Unidos, con el águila calva sujetando flechas en una garra y una rama de olivo en la otra. En una cinta que sostiene en el pico aparece “E PLURIBUS UNUM”, en latín “de muchos, uno”.
Las nuevas monedas conmemorativas de US$ 1 con la imagen del presidente Donald Trump casi están agotadas, horas después de que la Casa de la Moneda de Estados Unidos las pusiera a la venta.
Una cara de la moneda dorada muestra el retrato presidencial de Trump con las inscripciones “EN DIOS CONFIAMOS” y “LIBERTAD”. En la otra cara figuran el sello presidencial y la inscripción “250” en honor al 250.º aniversario de Estados Unidos.
Un rollo de 25 monedas cuesta US$ 61, mientras que una bolsa de 100 monedas de Trump se vende por US$ 154,50, según la Casa de la Moneda de Estados Unidos.