"En la página de Tucumán Paranormal, tenemos la historia de una señora que recuerda que cuando tenía 7 años, vivía en una casa chiquita y tenía el baño afuera. En una noche, ella sale al baño y se encuentra con un hombrecito pequeño que la invita a jugar y ella había quedado obsesionada porque la madre la había llevado anteriormente a un circo y había visto un enanito".
Y añadió: "Entonces, ella pensaba que jugaba con un enanito, pero le veía las manos de viejito, uñas largas y ropa vieja y no se dejaba ver el rostro. Ella jugaba, no le hizo nada, hasta que salió la madre y ella le dijo me tengo que ir, no puedo jugar con vos y nunca más lo vio".
Sin embargo, la especialista nos contó que son historias que no solo suceden durante nuestra infancia: "Hace poco me tocó viajar en Uber y el conductor era un muchacho joven que me contó que tres días atrás había llevado a un pasajero a la zona del Cementerio del Norte y volviendo de dejar al pasajero el auto empieza a fallarle, me decía que las luces del tablero estaban locas, prendían y apagaban".
Me contó que pasó el auto a nafta y no le respondía, andaba un poquito y se paraba y cuando mira para un costado, vio a un hombrecito chiquitito, que para él era un duende porque tenía cara de viejo y metió para donde hay un Gauchito Gil Me contó que pasó el auto a nafta y no le respondía, andaba un poquito y se paraba y cuando mira para un costado, vio a un hombrecito chiquitito, que para él era un duende porque tenía cara de viejo y metió para donde hay un Gauchito Gil
Supuestos duendes tejen trenzas a caballos
Desde hace décadas, los caballos han sido objeto de intriga en un enigma que ha despertado la curiosidad en el mundo equino: sus crines amanecen trenzadas, una acción que ha desconcertado a dueños y cuidadores en todo el mundo. Pero ¿Qué hay detrás de este hecho que despierta la curiosidad y la superstición?
"Eso es muy común, por ejemplo, en la zona de Acheral, de Caspinchango y en el mismo Tafí del Valle, que los caballos a veces relinchan o es como que alguien juega con ellos de noche y al día siguiente amanecen todos trenzados, la cola y toda la parte de arriba del caballo toda trenzada", comentó.
"Incluso tengo una vecina que tiene caballos de carrera y ella me contaba que en los primeros tiempos que vino a habitar en esta zona, los caballos estaban en sus corrales cerrados y de noche ella sentía mucho movimiento, al otro día va temprano a verlos y tenían toda la cola trenzada, pero ella no tiene niños, ni iba a ir ningún niño de la zona a la madrugada a trenzarle la cola a los caballos", agregó.
Es algo que se da mucho en la zona del campo, son seres elementales protectores de la naturaleza.
¿Pueden hacer daño a las personas?
En la página está la historia de una chiquita que cuenta que un duende se la quiso llevar y tuvieron que salir a defenderla.
"En la casa donde vivía mi abuela, en la parte de atrás había una zona baja con pequeños arroyitos y a mí me gustaba ir a jugar ahí, pero ella a la siesta no me dejaba ir porque recordaba una historia de Tafí del Valle donde había una monja muy conocida de Tucumán que estaba renga y decía que está mujer siendo joven había sido atacada por un duende, se había caído por una zona muy rocosa y se quebró la pierna. El duende la perseguía tanto que la mujer terminó en un convento", finalizó