El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, prorrogó este martes por otros 60 días el estado de excepción para afrontar el brote local del nuevo coronavirus, que sigue sumando contagios y muertes en coincidencia con la reapertura de fronteras internas para vuelos domésticos y viajes en auto.
En un comunicado, la Presidencia dijo que Moreno tomó la decisión de extender el estado de excepción por decreto "considerando que la Covid-19 sigue afectando al Ecuador y que, además, dicha pandemia ha generado un duro impacto en la economía".
La prórroga no invalida el proceso de cambio de fase de la estrategia epidemiológica de Ecuador de paso del aislamiento masivo al distanciamiento social, con un levantamiento paulatino y coordinado de restricciones en vigor desde que se decretó el estado de excepción, el 16 de marzo.
Casi dos meses después, en mayo, el gobierno nacional decidió que la reapertura de la economía y la vida cotidiana se daría a partir de un semáforo epidemiológico, que comenzó con todo el territorio en rojo.
"Se mantiene el toque de queda, y los horarios y mecanismos de restricción seguirán en manos del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) nacional, en función del color de semáforo adoptado por las autoridades de cada cantón", agregó el comunicado de la Presidencia.
Hoy, solo 75 de los 221 municipios del país siguen en rojo y deben mantener cuarentenas estrictas o toques de queda más allá de la noche, y tres municipios -Mocha (Tungurahua), Daule (Guayas) y Aguarico (Orellana)- ya pasaron a verde.
Además, ayer se reanudaron los vuelos de las tres principales ciudades del país, Guayaquil, Cuenca y Quito, que pasó del color rojo al amarillo hace unos doce días habilitando el transporte público y el trabajo presencial con limitaciones de ocupación.
La reanudación de la actividades comercial y laborales implicó que unos 3 millones de personas vuelvan a las calles de Quito, detectando en la primera semana en amarillo -del 3 al 10 de junio- 668 contagios respecto de la semana anterior, que había sumado 397.

