No obstante, desde Washington remarcaron que la visita no forma parte de una sesión formal de negociación. De acuerdo con una fuente cercana al proceso, no hay encuentros programados entre Li y el representante comercial estadounidense Jamieson Greer, y el viaje no fue solicitado por la parte norteamericana.
Escenario comercial incierto
Los mercados en ambos lados del Pacífico siguen con atención si el presidente Donald Trump decidirá imponer una nueva ronda de aranceles punitivos que golpeen las cadenas de suministro globales.
El 11 de agosto, ambos países pactaron prorrogar la tregua por 90 días, manteniendo aranceles del 30% a las exportaciones chinas y del 10% a los productos estadounidenses. Economistas advierten que, si las tarifas superan el 35%, la presión sobre los exportadores chinos sería prácticamente insostenible.
El viaje de Li llega en un momento delicado, luego de que el embajador chino en Washington, Xie Feng, criticara duramente la política comercial de Trump. En un encuentro con el sector sojero estadounidense, acusó a la Casa Blanca de impulsar un “proteccionismo rampante” y calificó como “manipulación política” la idea de restringir la compra de tierras agrícolas por parte de países considerados “adversarios extranjeros”, entre ellos China.
Donald Trump amenazó a China con aranceles de 200%
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este lunes que podría aplicar aranceles cercanos al 200% a los productos chinos que ingresen al país si Pekín no acelera el envío de imanes de tierras raras, materiales clave para la industria tecnológica y de defensa.
“Tienen que darnos imanes. Si no lo hacen, tendremos que cobrarles un arancel de 200% o algo similar. Pero no creo que lleguemos a eso”, declaró Trump en una rueda de prensa.
China es el mayor productor mundial de tierras raras, insumo indispensable para sectores como el automotriz, la electrónica y el militar. En abril, Pekín estableció un sistema de licencias de exportación para estos materiales, en lo que fue interpretado como una represalia frente a los gravámenes estadounidenses.
Desde entonces, Washington y Pekín se han visto envueltos en una escalada arancelaria.