La empanada tucumana vuelve a estar en el centro de la escena de la mano de Norma Navarro, campeona de campeonas de la empanada en Famaillá; quien compartió en LV12 su mirada sobre qué hace única a esta preparación que es símbolo del norte argentino.
"Yo soy catamarqueña pero heredé las empanadas de Tucumán porque me casé hace 51 años con un tucumano, yo mandaba mis hijos a una escuela de folklore y ahí celebraban la fiesta de la empanada. Las empanadas me ayudaron un montón para criar a mis hijos, yo en el 1992 salí campeona y en el 2002 campeona de campeona", contó.
Para lograr una buena empanada, el secreto comienza en la calidad de los ingredientes y en el respeto por la receta tradicional. La elección de la carne, el corte adecuado, el equilibrio justo entre cebolla y condimentos, y la jugosidad del relleno son aspectos fundamentales.
"La receta es una sola, pero la mano de cada una le da el gusto, el seguir las reglas del matambre cortado a cuchillo en cubitos pequeños, con la cebolla blanca; no agregamos aceites, ni grasas refinadas para la carne, si en la masa y tratamos de usar condimentos caseros de los valles calchaquíes", detalló.
Otro punto clave es el repulgue, que no solo cumple una función estética sino también práctica, ya que asegura que el jugo permanezca en el interior durante la cocción. El horneado, a temperatura adecuada, termina de definir el sabor y la textura característica de la empanada tucumana.
"Es mejor dejar enfriar la pasta al natural y después poner en la heladera; ahí armar las empanadas al otro día para que se concentren los sabores, esa gelatina que se hace con los jugos de la carne. Se le agrega la cebollita de verdeo y el huevo picado chiquito", afirmó.

