Silvia Albarenque, la mujer en la que está inspirada la serie, podría atestiguarlo. Ella pasó treinta años encerrada en ese convento, sometida a todo tipo de tormentos físicos y mentales por parte de la madre superiora, Lucía Toledo. En 2016 ese caso llegó a la Justicia -junto al testimonio de otra de sus compañeras, Roxaña Peña-, en lo que se convirtió en un hecho de revelancia internacional al convertirse Toledo en la primera monja condenada por privación ilegitima de la libertad.
Esta es la historia que cuenta la serie. Pero atrás de esa hay otra, la que le dio inicio a todo: la de Daniel Enz, un periodista de investigación que durante dos años enteros recorrió los 100 kilómetros que separan Paraná de Nogoyá sin mucho más respaldo que su olfato y oficio. "A través de un mail me advirtieron de la situación que pasaba en el convento y ahí comenzamos un trabajo que demandó dos años para conseguir testimonios y datos. Fue todo muy complejo porque no es un escenario común ya que es un convento de voto de silencio que no tiene conexión con el exterior y los propios familiares conocer el 5% de lo que les sucede a las Carmelitas por su reglamentación y estructura".
En esta investigación a Daniel se le cerraron casi todas las puertas, pero el hospital fue clave. "Era el único lugar donde las Carmelitas salían y llegaban de noche. Las atendía siempre el mismo médico, insistí porque fui en varias oportunidades. Estamos hablando de la comunidad más religiosa que ama su convento y no podía exponerme y quedar en off side".
La serie
El periodista sostuvo que "el trabajo de la serie es excepcional y tiene cosas muy cuidadas y profesionales porque en mi libro cuento más cosas. Ellos se ocuparon de cuidar cada detalle más allá de la dureza de algunas escenas".