“Yo lo dejé en donde se está viendo ahora (imágenes del basural), entre las 10 y las 12 del mediodía”, manifestó Sosa en referencia al cuerpo de Álvarez. En su declaración, aseguró que actuó de manera independiente y que no involucró a ninguna otra persona en esa acción.
Además, buscó desligar de lo ocurrido a Jorge “Chicho” Díaz, su ex empleado, también imputado en la causa. “Es la única persona de las que está involucrada que no tenía absolutamente nada que ver y no sabía lo que había pasado en mi casa”, sostuvo. El acusado expresó que consideraba injusta la situación de Díaz y que era la primera vez que tenía la posibilidad de hacer esa aclaración durante el proceso.
Por último, Sosa pidió disculpas a las partes y mencionó a las familias de la otra sospechosa de encubrimiento, Justina Gordillo, el ya condenado Nicolás Navarro Flores y Díaz. En ese sentido, hizo referencia a cuatro llamados telefónicos que realizó después de lo ocurrido en su domicilio y reconoció que no debería haberlos hecho.
Los peritos describieron cómo fue encontrado el cuerpo
En esta segunda jornada también declararon, entre otros, dos especialistas del ECIF: uno de ellos, coordinador del lugar del hecho e integrante del área de Criminalística, y el otro, perteneciente al Departamento de Química Legal. Ambos realizaron un repaso de la carpeta técnica y del registro fotográfico incorporado a la investigación.
Durante sus exposiciones, describieron las condiciones en las que fue encontrado el cuerpo de Érika. Según detallaron, la joven estaba completamente desnuda y envuelta en bolsas negras de consorcio, sujetas con cintas. También presentaba nudos en los tobillos y en el cuello. Los elementos hallados en el lugar, entre ellos las bolsas, las cintas y la cuerda, fueron secuestrados para su posterior análisis.
Uno de los peritos destacó la particularidad de la escena y la forma en que estaba envuelto el cuerpo. “En mis 22 años de carrera nunca vi algo similar, nunca encontré un cuerpo envuelto de esta manera”, afirmó durante su declaración.