La psiquiatra Mónica González, integrante de la Dirección General de Salud Mental, explicó en LV12 que el abordaje comenzó desde el primer momento de la crisis. “Desde el día cero, además de la salud clínica, se incorporó salud mental en esta situación de crisis, de perderlo todo”, señaló. En ese sentido, remarcó que los equipos trabajan especialmente sobre cuadros de shock y estrés agudo, ayudando a los vecinos a “poner en palabras lo que han vivido”.
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Los equipos interdisciplinarios trabajan junto a los profesionales en el territorio del sur, con el objetivo de detectar situaciones que requieran asistencia psicológica o psiquiátrica, además de brindar acompañamiento a las personas que atraviesan momentos de angustia por la situación vivida.
El impacto psicológico de la tragedia es profundo. “Son situaciones muy fuertes para la población. Muchos se encontraron con sus casas destruidas y tuvieron que perder todo”, describió. Frente a este escenario, los profesionales buscan acompañar procesos de reconstrucción emocional, ayudando a las personas a resignificar el hogar y reorganizar su vida cotidiana. “La idea es poder reestructurarse y continuar, visibilizando cómo avanzar en medio de esta crisis”, agregó.
González aclaró que el dispositivo implementado en territorio no funciona como un espacio terapéutico tradicional, sino como un espacio de escucha y contención inmediata. Sin embargo, advirtió que la demanda viene en aumento: “Cada vez hay más consultas, sobre todo a través de la línea de telepsicología”.
Ante este escenario, el sistema reforzó su capacidad de respuesta. Desde enero, por ejemplo, se incorporó una guardia de salud mental en el hospital de Aguilares, un servicio que anteriormente no existía. En cuanto a las consultas más frecuentes, la especialista indicó que predominan los síntomas de ansiedad y cuadros depresivos vinculados al estrés. “Trabajamos para evitar que esta sintomatología se vuelva crónica”, concluyó.
Mientras la comunidad intenta ponerse de pie tras el desastre, la salud mental se vuelve un eje clave en el proceso de recuperación integral de los damnificados.