El museo del Louvre de la capital de Francia, París, ha reabierto sus puertas este miércoles, tres días después del robo el domingo de varias joyas de la etapa imperial de Napoleón y su mujer, Josefina, para lo cual los sospechosos usaron un montacargas para acceder a la pinacoteca antes de lograr sustraer las piezas y darse a la fuga.
Si bien estaba previsto que el museo reabriera parcialmente el lunes, finalmente anunció que permanecería cerrado durante la jornada, mientras que el martes mantuvo su cierre habitual, ya que se trata del día en el que nunca abre sus puertas, al igual que el resto de pinacotecas del país.
Sin embargo, ciertas partes del museo estarán "inaccesibles al público" este miércoles, según fuentes del Louvre citadas por la cadena de televisión francesa BFM TV, sin que haya detalles sobre las zonas que estarán afectadas por esta medida.
La reapertura ha tenido lugar horas antes de que la directora del museo, Laurence des Cars, comparezca a las 16.30 horas (hora local) ante el Senado para dar explicaciones sobre el robo, incluidos detalles sobre la seguridad de la galería Apollon, que acoge la colección real de joyas de la Corona.
La fiscal de París, Laure Beccuau, afirmó el martes en declaraciones a la emisora francesa RTL que el valor estimado de las joyas robadas es de 88 millones de euros. "Esta suma es ciertamente espectacular, pero debemos recordar que este daño es económico y que no es en absoluto comparable al daño histórico causado por este robo", sostuvo.
La Policía francesa sigue investigando los hechos y este martes informó de que la grúa con la que los ladrones accedieron al Louvre a través de una ventana fue robada. La sustrajeron en Louvres, una localidad al norte de París que se sitúa a una hora en coche de la pinacoteca. Según los medios franceses, lo hicieron el 10 de octubre, nueve días antes del gran golpe. Además, habrían atacado con violencia al vendedor de dicha grúa.
Todos estos datos inducen a los investigadores a pensar que están ante ladrones locales, de la propia región de París, y que trabajarían para el crimen organizado. Además, el robo se produjo un domingo, algo que podría no ser casual, ya que es el día en el que hay menor vigilancia policial en las calles de la capital francesa, algo de lo que se han quejado repetidamente los ciudadanos parisinos.

