Crece la preocupación en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). El organismo atraviesa un nuevo retroceso tras la decisión oficial de suspender servicios clave vinculados al control de alimentos y bebidas, una medida que impacta directamente en la calidad, trazabilidad y seguridad de los productos.
La resolución, aprobada por el Consejo Directivo, establece la interrupción de análisis técnicos fundamentales como estudios de aditivos, edulcorantes, antioxidantes, vida útil, perfil sensorial y detección de contaminantes como micotoxinas. También se verán afectados controles sobre textura, color y propiedades funcionales en carnes, lácteos, aceites y bebidas.
En diálogo con LV12, Giselle Santana, integrante de la Asamblea Multisectorial del INTI, detalló el alcance de la medida: “Los trabajadores de INTI pudimos acceder a un proyecto de resolución, que todavía no está publicada, pero es la intención de las autoridades dar de baja más de mil servicios que realizamos para la industria, que buscan garantizar la mejora en los procesos productivos, en la calidad de los productos que son de origen industrial”
Además, apuntó contra el rumbo de la gestión nacional: “Es transversal a todas la áreas y centros de investigación el INTI, es un ataque del Gobierno que desde el momento que asumió busca cerrar el instituto que es un organismo federal”.
Por último, advirtió sobre las consecuencias de trasladar estos controles al ámbito privado: “Los incentivos económicos de entregar los monopolios a los privados, esto no garantiza la imparcialidad. La gravedad de la situación es que este Gobierno está beneficiando a sus amigos empresarios a costa de la seguridad y salud de toda la población; y de la destrucción del entramado productivo del país”, sentenció

