Desde el sistema provincial de salud remarcaron la importancia de realizar controles periódicos de presión arterial, ya que conocer los valores habituales de cada persona permite detectar alteraciones a tiempo. Aunque el parámetro considerado normal suele ser 120/80, cada organismo tiene cifras basales propias que deben ser monitoreadas regularmente.
Los profesionales señalaron que cuando la presión arterial se eleva de manera brusca pueden aparecer síntomas como dolor de cabeza intenso, sensación de calor corporal, enrojecimiento de las orejas, zumbidos y visión borrosa. Sin embargo, insistieron en que muchas veces la hipertensión avanza sin manifestaciones evidentes, lo que hace indispensable el diagnóstico precoz.
Entre los factores de riesgo que favorecen su aparición se destacan el consumo excesivo de sal, el tabaquismo, el sedentarismo y el estrés. El exceso de sodio es uno de los principales desencadenantes, mientras que el cigarrillo y la falta de actividad física generan daños progresivos en las arterias. A esto se suma la tensión emocional, que puede provocar aumentos repentinos en los niveles de presión.
En este contexto, los especialistas enfatizan que la mejor herramienta de prevención es la adopción de hábitos saludables. Mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física de forma regular y acudir a controles médicos frecuentes son medidas fundamentales para cuidar el corazón y evitar complicaciones futuras.
Desde el Ministerio de Salud Pública de Tucumán destacaron que se continúa trabajando en estrategias de diagnóstico oportuno y acompañamiento profesional, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes y fortalecer la prevención de enfermedades cardiovasculares en toda la provincia.