En el segmento "Historias Paranormales de Tucumán" de cada miércoles en LV12 Radio Independencia, Silvia Kieffer de Tucumán Paranormal dejó a los oyentes con la piel de gallina al compartir una serie de relatos perturbadores ocurridos en las plantaciones de limones.
Kieffer inició la entrevista destacando la sugestividad inherente de las quintas, especialmente las de citrus o las plantaciones de caña, donde la actividad paranormal parece ser moneda corriente. Según sus palabras: "De por sí las quintas, tanto las quintas de citrus como las plantaciones de caña, son lugares por demás sugestivos".
Uno de los relatos más impactantes que compartió Kieffer fue el de un trabajador de una finca de limones que, durante una noche tormentosa, experimentó un encuentro aterrador con una figura infantil en las cercanías de un río. Kieffer relató: "El hombre trabajaba como encargado en una finca de limones, y una noche tenía que ir en su camioneta por las distintas compuertas de los canales de riego. Y bueno, él estaba abriendo las compuertas y una de las últimas compuertas estaba lejos de la ruta y como a 4 km de la casa de uno de los trabajadores de la finca", relata.
Y continúa: "Se larga a llover y cuando sube a la camioneta, la camioneta no arranca. Entonces él empieza a caminar y estaba con la duda si se iba a la casa de este trabajador que estaba como a 4 km, o si se iba hasta la ruta. Entonces decide irse hasta la ruta. La ruta estaba más lejos y comienza a caminar, se pone muy oscuro y de pronto empieza a sentir ruido, alumbra con la linterna y de medio de unos matorrales sale un chiquito. Claro, él se pregunta qué hacía una criatura sola a esa hora. Le pregunta si estaba solo, al principio no le contesta y después le dice 'sí, vengo a acompañarlo un ratito'. Entonces él no le ve el rostro primero, pero sí le llama la atención la ropa, que era ropa antigua, como que él usaba cuando era chico, la década del 50, 60, eso le llama la atención. Entonces, el chiquito empieza a caminar a la par de de él y dice '¿Qué hace a esta hora por acá? No tiene que andar por acá, aquí anda la barchila, anda buscando hombres, hombres malos" (La 'Barchila' es un duende muy común en el sur de Tucumán, en la zona de Acheral, de Santa Lucía, también con plantaciones de citrus) y él le dice 'No, pero yo ya me voy a mi casa'. 'No, yo lo voy a acompañar', responde la criatura. '¿Tenés frío?' le pregunta el hombre . 'Sí' responde el niño. Entonces, cuando se saca la campera para ponérsela sobre los hombros, se da cuenta que tenía los ojos completamente negros, las pupilas, todos completamente negros. Entonces se asustó mucho y siguió caminando a la par de él, ya ni respiraba ese pobre hombre, seguía avanzando pero sin mirarlo. Cuando llega al río, le dice 'Bueno, desde acá siga usted solo, yo no puedo cruzar el río. Siga usted solo, cruce rápido y no alumbre con la linterna, no se de vuelta'. El hombre se lanzó a correr y cruzó el río, gracias a Dios no venía crecido, lo cruzó, no era hondo, cruzó corriendo hasta que llegó a la ruta. Cuando él cruza el río, siente una carcajada demoníaca del otro lado del río".
El último relato compartido por Kieffer involucró a una familia que vivía dentro de una plantación de limones y que presenció una serie de sucesos inexplicables, desde la presencia de una extraña forma de humo hasta una risa demoníaca que resonaba entre los árboles. "Algo hay en las plantaciones", mencionó Kieffer al concluir el relato.

