Luego de la publicación de la inflación de diciembre -que fue de 2,8% en el mes y de 31,5% en el acumulado de 2025-, el INDEC se prepara para implementar la nueva metodología para medir el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
El método que hasta 2025 se utilizó para estimar la inflación tiene en cuenta la variación de los precios de los bienes y servicios de 39 aglomerados y localidades en seis regiones (GBA, Pampeana, Noreste, Noroeste, Cuyo y Patagonia). Desde 2017, el IPC releva los precios de todo el país y se estructura en una canasta que pondera los patrones de consumo de las familias de acuerdo a la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares 2004/05.
El próximo indicador de inflación -que se publicará el martes 10 de febrero- propone varias modificaciones. En primer lugar, la metodología se basará en la muestra de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, por lo que tiene ponderadores más actualizados y acordes a los hábitos de gasto de los hogares. Esto implica una corrección en el peso de cada uno de los sectores que se relevan dentro de la canasta que conforma el índice final de precios.
Entonces, bajo la nueva medición, ganarán más terreno los servicios como vivienda, transporte y comunicaciones, mientras que perderán algo de participación rubros como alimentos y bebidas no alcohólicas, prendas de vestir o calzado y salud.
“El IPC aún vigente es con ponderadores de la ENGHO 2004/05, donde pesa más alimentos. Con el paso del tiempo, los hogares empezaron a consumir más servicios y el nuevo IPC que va a regir desde enero le da más peso en sectores como alquiler, expensas, prepagas, educación. Si bien en general las diferencias con la medición anterior son chicas, cuando las acumulas en el tiempo hay una diferencia más relevante”, explicó el economista de la consultora Equilibra Gonzalo Carrera.
De acuerdo con el relevamiento que realizó esa firma, “Alimentos y bebidas no alcohólicas” pasará de tener un peso de 26,9% en la canasta total de precios a 22,7%, por lo que perderá 4,2 puntos de su participación; seguida por los precios de “Prendas de vestir y calzado”, que pasará de 9,9% actuales a 6,8%.
En contrapartida, tendrán mayor relevancia los gastos en “Vivienda, electricidad, gas y otros”, que pasarán de una ponderación de 9,4% a 14,5%; al igual que “Transporte”, que representará 14,3% cuando antes tenía 11%.
Incluso, según las estimaciones de Equilibra, el índice de inflación con la nueva metodología hubiera arrojado una cifra mayor a la que marcó el cálculo actual en los últimos años. En concreto, bajo la modalidad actual, el IPC fue de 31,5% en 2025 y hubiera llegado a 32,2%. El impacto es aún mayor si se toma como referencia la inflación acumulada desde que asumió Milei, que fue de 259% entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025, pero hubiera alcanzado 270% con el método que se empezará a aplicar a partir de ahora.
Además, la medición nueva del IPC tendrá 13 divisiones en lugar de las 12 actuales, ya que agrega la categoría “Seguros y servicios financieros”, que hasta ahora estaba comprendida en el rubro “Bienes y servicios varios”.
Por otra parte, el relevamiento de precios que entrará en vigencia ampliará su muestra de 320.000 a 500.000 precios mensuales. A su vez, la medición se realizará, en su mayoría, de forma digital en tablets con cuestionarios adaptados a cada tipo de negocio de venta.
Los cambios, en realidad, estaban listos desde marzo pasado, pero desde ese entonces en adelante no se destrabaron los “avales institucionales” para empezar a utilizar la nueva forma de medición de precios. Incluso, el Gobierno le había adelantado al Fondo Monetario Internacional (FMI) durante la primera revisión del acuerdo firmado en abril que publicaría los cambios en el mecanismo de cálculo a fines de 2025.

