“Cuando la macro no empieza a derramar en lo micro, en el bolsillo de la gente, la situación no va a reactivar. Y la verdad que la gente no se va a financiar, eso es innegable, entonces empezás a ser mucho más selectivo en tu forma de consumir. Y no se trata de apertura de importaciones, se trata de que realmente la gente no está consumiendo”, afirmó.
Al analizar la actividad industrial, Andreani indicó que septiembre volvió a mostrar resultados preocupantes en materia de capacidad instalada. “Algunos sectores, como los que están muy allegados al oil and gas y a la minería, sí ven una mejora, pero la mayoría no”, explicó. También mencionó las dificultades que enfrenta la industria tucumana: “El tema del clima atrasó la cadena de pago, las distancias encarecen el producto tucumano y los impuestos internos también”. Sobre este último punto, agregó: “Hay impuestos que sí distorsionan la competencia con el mismo producto hecho en otra provincia”. En ese sentido, remarcó la necesidad de generar igualdad de condiciones para que las empresas puedan competir y sostener puestos de trabajo.
Por otra parte, se refirió a las oportunidades que pueden surgir a partir del desarrollo minero y energético en el norte argentino. “El 90% de los proyectos del RIGI son minería o gas, cualquiera de los dos sectores que son los más pujantes”, señaló. Sin embargo, advirtió que para convertirse en proveedoras las empresas necesitan cumplir determinados requisitos: “Para poder trabajar hoy con minería tenés que tener una madurez como empresa, tenés que estar con normas de calidad, con sistemas de gestión de calidad”.
Finalmente, se mostró optimista sobre el futuro: “Creo que a partir de mediados del año que viene podemos tener una realidad diferente. Hay que seguir con la mochila al hombro unos meses más”. Además, consideró que la actividad minera representa una oportunidad laboral para quienes perdieron sus empleos en otros sectores: “Yo creo que es una gran ventana para la desocupación nacional”.