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Cómo combatir la obesidad infantil en tiempos de pandemia

El Licenciado Sergio Farinelli advirtió sobre los peligros que conlleva el encierro en los chicos, teniendo en cuenta la modificación de los hábitos alimenticios. La obesidad infantil en Argentina.

El encierro, el cambio en sus rutinas escolares, la falta de ejercicio físico, la alimentación desequilibrada, el exceso de pantallas, la percepción de la preocupación de los padres por la situación actual de pandemia, están generando cada vez mayores niveles de ansiedad y estrés en los infantes, lo que repercute negativamente en su estado de salud física y emocional. En este contexto, la obesidad infantil es otra de las pandemia que deberá atenderse, teniendo en cuenta que en la última década vino in crescendo y que Argentina es el primer país de Sudamérica con índices elevadísimos de obesidad infantil.

La obesidad infantil es considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como pandemia y estima un incremento cercano al 5 por ciento en el peso de los niños y adolescentes tras el confinamiento por coronavirus.

El organismo de salud advirtió en un comunicado que “la situación actual de confinamiento ha cambiado de manera importante el estilo de vida, la actividad escolar, la actividad social y, con frecuencia, los hábitos alimentarios, todo ello con un impacto directo sobre la salud. Los niños y los jóvenes tienen un riesgo especialmente elevado de modificar negativamente su alimentación durante el periodo de confinamiento debido a la actual pandemia de coronavirus”.

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Al respecto, el Licenciado Sergio Farinelli, Especialista en Infancia y Promotor de Vida Activa y Saludable en la Infancia, explicó que "el tema nutricional y la obesidad infantil empieza a temprana edad. La conducta alimentaria cuando se hace en el paso de la lactancia a los alimentos sólidos. Ahí es cuando los padres deben empezar a trabajar o a asumir el rol de cuidados saludables para el infante porque ahí empezamos a formar los sabores, los gustos y el paladar se va adaptando", indicó.

En este sentido, sostuvo que es todo un camino a recorrer y que de hacerlo de manera incorrecta con comida poco saludable, será difícil de revertirlo.

Farinelli señaló que otro factor que incide en la obesidad infantil es "la publicidad agresiva, en el sentido de que la publicidad dirigida al público infantil sabe como captarlo y además un bebé reconoce una marca a los seis o siete meses, con lo cual esa captación publicitaria es enorme".

Para el especialista, "la obesidad infantil es multifactorial, o sea son muchos los factores que intervienen y el principal es la conducta alimentaria que tenemos en la casa, en la familia. Los chicos imitan lo que hacemos los grandes", remarcó.

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Volviendo al contexto de encierro que viven los chicos como producto de la pandemia, Farinelli dijo que "estar la familia, en la casa hace que los chicos visiten muy seguido la heladera y consuman mucho más pantallas, todo eso nos creó un microclima dentro de casa e hizo que nos aislemos por completo más allá de la pandemia. Entonces lo que empezamos a hacer es comer más, tener mucho más sedentarismo y al estar todo el día en casa no saben qué hacer entonces la comida se convierte en un placer", planteó.

¿Cómo modificar los hábitos nutricionales y acompañar a los más pequeños en este contexto?

Según Farinelli, "hay que volver a la vida activa, hay que volver a las fuentes, hay que salir en el poco tiempo que tenemos los papás y en los horarios que tenemos permitido salir tenemos que dar la vuelta a la manzana, incentivar a los chicos a salir del mundo interno en el que están al mundo exterior y eso se logra con los padres", recomendó.

"Este contexto de pandemia y de encierro para los chicos, además de generar ansiedad, que es otro factor que hace que consuman más o coman a destiempo, hizo una explosión de lo que es la obesidad por los multifactores mencionados", insistió.

Argentina en el top ten

Argentina ocupa el primer puesto de América Latina en exceso de peso en menores de 5 años con un 13,6%, según datos oficiales. El pasaje de consumir comidas caseras y naturales y beber agua, al consumo cada vez mayor de productos ultraprocesados y bebidas endulzadas, con grandes cantidades de sal, azúcar y grasas, es un motor decisivo en la epidemia de obesidad infantil que afecta a uno de cada tres niños y niñas en el país. La amplia oferta, el fácil consumo y el bajo precio favorecen la elección de productos no saludables.

"La obesidad infantil viene creciendo en la última década a pasos agigantados y está considerada una pandemia a nivel mundial, y Argentina es el primer país de Sudamérica con índices elevadísimos de obesidad infantil", alertó Farinelli, quien aclaró que los niños además de comer mal, a veces no comen, producto de los cambios de hábitos alimenticios.

"En Argentina no se vienen haciendo los deberes como se debe como es el etiquetado de los alimentos para que los padres empecemos a formar esa visión de lo que le estamos dando a nuestros chicos", señaló, al sostener que hasta el momento, la población no cuenta con información clara en los etiquetados de los productos alimentarios, ya que no existe aún en Argentina la obligación de indicar la cantidad de azúcar que tienen los envasados.

Las acciones para detener y prevenir la obesidad infantil son urgentes. Hoy, las cifras son alarmantes.

En Argentina, el 41,1 por ciento de los niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 17 años presenta exceso de peso. Más que nunca necesitamos una ley que nos ayude a revertir esta realidad. Las chicas y chicos, y la población en su conjunto, tienen el derecho a estar bien informados y acceder a una alimentación saludable que permita mantener su bienestar.

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