En plena pandemia del coronavirus, que ya deja más de 7.300 muertos y 107.000 infectados en el país, tanto Inter como Gremio reiniciaron sus actividades bajo un "estricto protocolo" de seguridad y una serie de adaptaciones en sus respectivos complejos deportivos para proteger a jugadores y al resto de profesionales de cada club.
"Hemos montado un protocolo basado en la seguridad de la salud de los jugadores. Montamos tiendas al aire libre, donde se hace la evaluación médica en búsqueda de síntomas", explicó el médico del Internacional, Luiz Crescente, en un comunicado.
La plantilla -que cuenta con varios argentinos en el plantel y con Eduardo Coudet como entrenador-, según el club, se dividió en seis grupos, cada uno con horarios diferentes de entrenamiento, y todos los jugadores y demás trabajadores fueron testados para el coronavirus.
"Con todos los cuidados y precauciones, proporcionamos (a los jugadores) que puedan venir a trabajar al aire libre, no solo para realizar una actividad física, sino también para la salud mental", destacó Luiz Crescente.
Las instalaciones cubiertas, como vestuarios, gimnasio y comedores, siguen cerrados y "gran parte" de los funcionarios del club continúan "teletrabajando".
Inter de Porto Alegre, de nuevo al trabajo bajo un estricto protocolo
Dichas medidas también fueron adoptadas por Gremio, que igualmente retomó sus actividades, obedeciendo un "estricto protocolo de distanciamiento social".

