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Los jugadores que combatieron en las Islas Malvinas

Varios jóvenes jugaban en las Inferiores cuando fueron convocados al conflicto bélico. Muchos pudieron seguir detrás de la pelota y otros no.

"Los pibes de Malvinas", una frase simbólica y contundente que golpea en el corazón de la sociedad argentina. Allí la herida sigue abierta, a 44 años de la irresponsable guerra con Gran Bretaña que desató la Junta Militar, que en ese momento encabezaba Leopoldo Galtieri, comandante en jefe del Ejército.

La desesperación de la dictadura por aferrarse al poder forzó un conflicto bélico sin sentido, que marcó la vida de los argentinos, en especial a una generación joven. Miles de varones de 18 a 20 años, que se encontraban en pleno desarrollo de sus estudios, oficios y prácticas deportivas debieron postergar los objetivos trazados.

El Gobierno de facto mandó a poner la cara a chicos con mínima instrucción, en su mayoría colimbas que debían enfrentarse a soldados profesionales, y en condiciones angustiantes: frío polar, escasa alimentación y armamento -en algunos casos- defectuoso.

El 2 de abril de 1982 hubo un quiebre. Entre los argentinos destinados hacia el Sur hubo jugadores de fútbol. Jóvenes con sueños de Primera División, que debieron interrumpir su camino y cambiar botines, pelotas y canilleras por ametralladoras, granadas, casco y borcegos.

El caso más icónico es el de Omar de Felippe, ayer jugador hoy director técnico. Cuando se desató la Guerra de Malvinas, jugaba como defensor o mediocampista central en Huracán de Parque Patricios. Aquel 3 de abril del 82 cumplió 20 años y a los pocos días fue embarcado hacia la Isla Soledad y debió caminar más de 10 kilómetros hasta llegar a Puerto Argentino. Es uno de los sobrevivientes.

"El fútbol me salvó la vida porque esa fue la otra guerra: la reinserción en la sociedad. Fue algo realmente muy complicado", explicó De Felippe en el documental Clase 62. Al volver a Buenos Aires, se sumó al plantel del Globito y debutó en Primera en agosto de 1983. Tras su carrera como jugador, se abrió paso como DT y consiguió ascender a Primera con Olimpo (2010), Quilmes (2012) e Independiente (2014), además de ser campeón de la Copa Argentina con Central Córdoba de Santiago del Estero en 2024.

De Felippe es uno de los combatientes que siguieron adelante, otros no pudieron. Por los que continúan día a día, por los que quedaron en las Islas y por los que no están físicamente pero sí en el corazón y la memoria de sus seres queridos. Por todos ellos, el mejor homenaje es el recuerdo popular, como ocurrió con la canción que identificó a la Selección argentina en la consagración en Qatar 2022: "Por los pibes de Malvinas que jamás olvidaré...".

Los futbolistas que combatieron en la Guerra de Malvinas

Mientras los pibes rezaban por sobrevivir a los ataques ingleses, el campeonato de futbol Nacional de Primera División continuó su marcha. Ese torneo lo ganó Ferro, que se consagró por primera vez en la historia del profesionalismo. Para la dictadura, la pelota -como había ocurrido con el Mundial 78- volvió a utilizarse como efecto para distraer a la sociedad. Pero a pesar de los esfuerzos, la memoria del pueblo ganó ese partido.

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  • Gustavo de Lucca jugaba en las inferiores de River. Cuando volvió intentó retomar su lugar en el Millonario, pero las lesiones no se lo permitieron. Tuvo su segunda oportunidad en Chile donde se convirtió en goleador en Santiago Wanderers, La Serena y Colo Colo.

    Juan Colombo: Carlos Bilardo lo iba a sumar al plantel profesional de Estudiantes de La Plata, pero una semana después fue citado para pelear en Malvinas. Según relata, en un bombardeo le salvó la vida otro soldado hincha de Estudiantes.

  • Javier Dolard: llegó a compartir cancha con Ruggeri y fue convocado a la Selección juvenil de César Luis Menotti. Al volver de la guerra, quiso seguir jugando en Boca Juniors, pero no pudo recuperar su nivel y se retiró.

  • Héctor Rebasti: Arquero que integraba el plantel de San Lorenzo. Según sus palabras, lo único que sabía hacer era jugar al fútbol. Cuando regresó, recibió varias ofertas para jugar pero no volvió preparado para retomar el juego.

  • Luis Escobedo: fue convocado mientras jugaba en Los Andes. Cuando volvió tardó en retomar pero una vez que se decidió, a la semana estaba de vuelta en la primera del conjunto de Lomas de Zamora. Luego, vistió las camisetas de Vélez, Racing de Córdoba, Belgrano, Colón, Santiago Wanderers (Chile), Independiente Rivadavia, Temperley y Dock Sud.

  • Julio Vázquez: se encontraba en Central Ballester cuando tuvo que presentarse en el Ejército. Al retornar jugó en Ituzaingó, JJ Urquiza, Vélez de Mercedes, Chaco For Ever, Huracán Las Heras y Cipolletti.
  • Claudio Petruzzi: Dejó el arco de Rosario Central y fue a combatir con apenas un mes de instrucción. Cuando volvió, no tenía trabajo ni ofertas de clubes. Decidió anotarse en Medicina, hoy es médico y docente universitario.

  • Sergio Pantano: Cuando volvió estuvo meses "a la deriva" sin poder reinsertarse. Fue su padre el que le insistió para que vuelva al fútbol, a Talleres de Escalada. Según él, volver al club le salvó la vida.

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