El ejército israelí lanzó un ataque aéreo sobre el cuartel general de Hezbollah en los suburbios del sur de Beirut, específicamente en el barrio de Dahiyeh. Las explosiones, registradas el viernes por la noche, fueron las más potentes en la capital libanesa en el último año, destruyendo seis edificios en la zona, según medios libaneses. Israel afirmó que el objetivo era la cúpula de Hezbollah, pero aún se desconoce si su líder, Hassan Nasrallah, estaba presente en el lugar durante el ataque.
En respuesta, Hezbollah disparó misiles hacia la ciudad de Safed, en el norte de Israel, lo que elevó la tensión en la región. El sistema de defensa antimisiles israelí, Cúpula de Hierro, logró interceptar varios de los proyectiles. Las fuerzas israelíes advirtieron a la población de Beirut sobre nuevos ataques y pidieron la evacuación de varias áreas controladas por Hezbollah, subrayando que no permitirán el tránsito de armas iraníes a través del aeropuerto de la capital libanesa.
La cifra de víctimas en Beirut sigue aumentando, con al menos seis muertos y 91 heridos reportados hasta ahora, según el Ministerio de Sanidad libanés. Mientras tanto, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, acortó su visita a Estados Unidos y regresó a su país, afirmando en la ONU que la campaña de Israel contra Hezbollah continuará.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ordenó ajustar la presencia militar en Oriente Medio en medio de las crecientes tensiones, y el secretario de Estado, Antony Blinken, reiteró que Estados Unidos tomará "todas las medidas necesarias" si sus intereses son atacados.

