La jueza Fanny Siriani consideró acreditada la responsabilidad penal de Zerda por el delito de instigación al suicidio de su expareja y por las amenazas dirigidas al hermano de la víctima. Durante la lectura del fallo, sostuvo que el acusado actuó con dolo directo y que existió un vínculo causal entre su comportamiento y la muerte de Karla.
“Conforme a medias”: el cuestionamiento a la condena
“En realidad, conforme a medias, porque nosotros pedíamos seis años y le dieron a él cuatro y medio por el atenuante, según la jueza, de que él no tenía antecedentes. Y sí tiene antecedentes, porque él estuvo en el penal de Villa Urquiza por drogas y yo creo que ahí te pintan los dedos y ya quedan los antecedentes”, expresó Giménez.
En ese sentido, cuestionó los argumentos considerados para establecer la pena y rechazó que se contemplara la posibilidad de reinserción social del condenado.
“Después, que era un muchacho que se podía recuperar, que iba a formar una familia... Yo creo que ese tipo en ningún momento puede formar una familia porque es un misógino. Él ya estuvo en pareja con Lu Chocobar cuando tenía 17 años; después estuvo en pareja con la mamá de su hijo, a la que reventaba a golpes, y después ahora con mi hija, que yo me entero que la reventaba a golpes ahora en este juicio. Yo me entero que él la violaba cuando ella no quería tener relaciones sexuales y él le dijo que era su novia y él podía hacer lo que quería”, manifestó.
“Mi hija ya no está”: el dolor de una madre
Giménez también cuestionó que se considerara la posibilidad de que Zerda pudiera rehacer su vida, mientras que su hija no tuvo la oportunidad de concretar sus proyectos personales y profesionales.
“Entonces, a ver, tiene que tener atenuante para que él pueda rehacer su vida, y mi hija, que se estaba por recibir de fonoaudióloga, le faltaban cuatro materias, y él le quitó todos los sueños, la frustró. Era una chica que tenía su microemprendimiento, que trabajaba aparte haciendo uñas, que salía a vender en el parque Avellaneda, en la feria. Eso no tuvo en cuenta la jueza y le pone un atenuante porque él puede reinsertarse en la sociedad. Mi hija ya no está, no le dio la oportunidad de que mi hija pueda terminar de estudiar”, expresó.
En otro tramo de la entrevista, la madre de Karla rechazó la posibilidad de que su hija hubiera querido quitarse la vida y describió las actividades que había realizado durante el día de su muerte.
“Y mi hija no se quería matar, chicos. Mi hija vino del gimnasio, mi hija jugó con los perros, mi hija se bañó, cenó con nosotros, entró a la pieza, volvió a salir de la pieza y agarró ese momento donde sabía que estaba sola para hacerle el daño que le hizo. Ella no se quería morir, lo dijeron los jueces, lo dijo el fiscal, porque ella estaba bien, se estaba preparando para un certamen de novatos de fitness y ella subió una foto y fue suficiente para que el tipo la empiece a hostigar. Que no tenía teta, que no tenía culo. Y era tremendo lo que yo me enteré en el juicio de lo que él le hacía. ¿Y saben qué? Él lo asumía cuando él declaró”, relató.
Las conductas que denunció durante el juicio
Giménez también se refirió al consumo de sustancias por parte de Zerda y a los comportamientos violentos que, según contó, surgieron durante el proceso judicial.
“Cuando él estaba en consumo, se sentía que estaba en las nubes. Y después le preguntan si él consumía cuando estaba con Karla y él dijo que no, porque no le gustaba que ella lo vea. Y entonces, al no consumir, era violento”, explicó.
Además, sostuvo que el condenado habría incumplido las restricciones de acercamiento y recordó situaciones que, según su relato, vivió durante ese período.
“Él violaba las órdenes de acercamiento. Aparte, tomaba helado frente de mi casa. No, no se burlaba mucho de mí; es más, él llegó a decir que yo tenía bipolaridad. Lo dijo ahí y eso él me lo va a tener que comprobar”, manifestó.
“Él no fue juzgado por violencia de género”
La madre de Karla también cuestionó el alcance del proceso judicial y consideró que todavía quedan aspectos por discutir en torno a la violencia denunciada.
“Él no fue juzgado por violencia de género y esto recién empieza”, sentenció.
Finalmente, Giménez señaló que el caso de su hija también puede servir para visibilizar otras situaciones de violencia que, según afirmó, atravesaron mujeres vinculadas al acusado. Además, relacionó la repercusión del caso con la situación laboral de una periodista que había entrevistado a la familia.
“La muerte de Karla también le sirve a Antonela Gallina, que fue la esposa de él y que fue golpeada. No sé si habrá animado o no a denunciar. También a Lu Chocobar, que también pasó por lo mismo", dijo.
La sentencia contra Zerda se apoyó en la investigación de la Unidad Especializada de Homicidios I, encabezada por el fiscal Pedro Gallo, con la participación de Carolina Brito Ledesma y Paula Ponce. Durante el proceso, la acusación sostuvo que la conducta del condenado tuvo incidencia directa en el desenlace y debía analizarse dentro de un contexto de violencia de género.