El trágico suceso ocurrió en la tarde del domingo, protagonizado por un vecino que fue identificado por los padres del menor, quien según denunciaron habría estado ebrio y trató de escapar del lugar.
El niño fue trasladado al hospital, donde se confirmó su deceso, tras lo cual el cuerpo fue entregado a sus familiares para que fuera velado y sepultado.
Pero cuando ya se había montado la capilla ardiente, se hicieron presentes efectivos policiales para avisar que el cuerpo debía volver al nosocomio porque no había sido examinado por el médico legista.
El pedido acrecentó el dolor y la bronca de los deudos del niño, quienes no entendían las razones esgrimidas por los policías para semejante solicitud.
Y el malestar se acrecentó cuando transcurrieron las horas con el velorio interrumpido sin que desde la Justicia se les suministrara un vehículo para trasladar el cuerpo del niño.

