El primero oficial: de la mano de César Luis Menotti, Diego empezó a deslumbrar al mundo con el título juvenil de 1979 luego de la frustración del Mundial anterior y su no convocatoria.
El único en el país: luego de errar en Rosario y no poder consagrarse por la derrota ante Central, el Metropolitano 81 quedó en el bolsillo del '10' gracias al penal convertido ante Racing en el 1-1 definitivo.
Pese al ambiguo paso por el Barcelona, con lesiones memorables y enfermedades sufridas, el Pelusa pudo quedarse con la Copa del Rey 82/83 y la Copa de la Liga de la misma temporada.
Cuando empezó a cambiar para siempre la historia del fútbol italiano: Diego convirtió al ignoto Napoli en el campeón de la Serie A 86/87, el primero que lograría en una ciudad que transformó en maradoneana por excelencia.
La Copa Italia fue el doblete que consiguió el Napoli para empezar a meterse como la bestia negra de los grandes.
El único internacional de clubes: no alcanzaba ya el suelo italiano para Diego y el Napoli, y se metió con los grandes de Europa. La figura del '10' le dio la Copa UEFA 88/89.
El segundo Scudetto, con sus más grandes obtenciones en brazos: Diego cerró ya junto a Dalma y Giannina su mejor producción futbolística en clubes con el título de Serie A 89/90, el que le valió el odio reflejado en el Mundial que iniciaría días más tarde en suelo italiano.
El último con la Selección: la Copa Artemio Franchi, de mayor carácter amistoso, fue celebrado como la reinserción de Diego en su última etapa con su amada Albiceleste.
El broche de oro, para el más grande de todos los tiempos. México 1986.
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