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Atlético de Madrid de Simeone y Correa salió campeón

Un triunfo ante el Real Valladolid le da un nuevo campeonato al técnico argentino Diego Simeone. Ángel Correa fue titular.

Hay alegría. También, desahogo. Hay abrazos de Diego Simeone para cada uno de sus jugadores. Siete años tardó Atlético de Madrid en volver a ser el mejor de la Liga de España, en cortar con ese dominio al que Barcelona (4) y Real Madrid (2) habían sometido al resto de los equipos quedándose con todos los títulos. En el estadio José Zorrilla, le dio vuelta el partido a Valladolid, que por la caída 2-1 descendió, y conquistó por 11ª vez el campeonato local.

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Atlético de Madrid de Simeone y Correa salió campeón.

Atlético de Madrid de Simeone y Correa salió campeón.

A 200 kilómetros de Madrid, donde al Real no le alcanzó ganarle a Villarreal, Atlético sufrió un duelo intenso en el que se encontró abajo en el marcador, en el que se temió que ese bajón que le hizo perder diez puntos de ventaja en el tramo final de la temporada -y que le dio opciones al Barsa y al Merengue- pudiera repetirse, sacándole el título de las manos.

Pero el Atleti tuvo amor propio contra un rival que se jugaba la permanencia y que se había puesto en ventaja con un contraataque ideal, le sacó provecho a un Ángel Correa sublime que de puntín conquistó el empate y festejó con un Luis Suárez implacable, que llegó descartado desde Barcelona y con su nueva camiseta sumó 21 gritos.

En un sprint final que incluyó tres victorias, la historia no comenzó bien en la casa del Valladolid, que a los 18 minutos se puso en ventaja. En un córner a favor del Atlético de Madrid, Weissman presionó a Correa, le ganó la pelota y la jugó con Toni Villa, quien de taco se la dejó a Marcos André de Sousa. El brasileño habilitó Óscar Plano, quien en el mano a mano no falló y la puso entre Oblak y el palo.

Pero la bronca no duró ni un minuto. La ayuda inesperada de los de Zidane no vino mal a la fe rojiblanca, que casi simultáneamente recibía una gran noticia desde Madrid, donde su máximo rival por el título perdía con Villarreal y eso mantenía la ventaja en la tabla.

La suerte parecía estar del lado de un Atlético nervioso, que siguió desconocido fruto de la tensión. Pero tras el descanso, Ángel Correa tomó el mando de las operaciones y enseñó a sus compañeros a jugar sin que temblaran los pies. El argentino trabó entre dos rivales y de puntín -la definición que tanto le pedía Simeone- puso el 1-1 a los 12 minutos, mientras en otra señal del destino el VAR le anulaba un gol a Benzema en Madrid.

Con la reacción, los nervios pasaron para el otro lado de la cancha y Sergi Guardiola, en esa presión visitante, regaló el 2-1. El pase atrás fallido lo aprovechó Luis Suárez, quien condujo la pelota hasta el arco de Masip, donde no tuvo piedad para conquistar su 21° tanto en la Liga y romper con una maldición que tenía en el Zorrilla, donde nunca había conseguido anotar.

Cada vez más condenado al descenso, el local se fue obligado arriba y Weissman la tuvo en un rechazo de Oblak. Nervios fuera, el Atlético concedió poco y supo jugar con las pocas prisas que había tenido su rival.

Desde Madrid llegaban las noticias del empate blanco e incluso de la victoria con el 2-1 en el descuento de Modric, pero la Liga del maratón de partidos, del sortear al coronavirus, de la ausencia de los hinchas, del sufrir hasta el último día, era rojiblanca. Las lágrimas en el Zorrilla fueron de los dos equipos, unos campeones y otros, descendidos.

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