En plena conmemoración por un nuevo 2 de abril y el homenaje a los caídos y veteranos de la Guerra de Malvinas afectado y limitado por las medidas preventivas contra la propagación del coronavirus, el acto de las Fuerzas y la convocatoria a quedarse en casa por parte de los héroes no son las únicas relaciones entre ambos hitos históricos.
Piensa retirarse en julio luego de una carrera como enfermera que la incluyó como una de las pioneras del cuerpo femenino que trabajó durante la Guerra de Malvinas en 1982, que contó con pasos por Haití como misionera y que concluye con esta lucha diaria contra el coronavirus con un homenaje latente. Alicia Mabel Reynoso dejó atrás su condición de zona de riesgo por sus 65 años y sacó a relucir su vocación para cumplir en su Entre Ríos natal con el calendario de vacunación.
La célebre enfermera, que en el 82 le "sorprendió" la guerra y trabajó desde Comodoro Rivadavia, dialogó por LV12 Radio Independencia donde dejó experiencias, conceptos y comparaciones para entender el grado de emotividad por el que atravesó un andar que finaliza con otra "guerra" contra el "enemigo invisible" de la pandemia.
En lo explícito, habló de la Guerra de Malvinas, pero en lo implícito y su tono de esperanza marcó cómo debe ser el rumbo con respecto al coronavirus al indicar que "en una guerra hay varios frentes: los que combaten, los logísticos, de sanidad, los que preparan la comida, el piloto por sí solo no puede hacer nada, somos un todo, la individualidad no existe como tampoco existiría ahora".
Los estigmas de Malvinas perduran, para ella, "los 649 (fallecidos) son hermanos, que son los únicos y verdaderos héroes, son los centinelas, los que están esperando que volvamos", y finalizó manifestando que el homenaje tiene que ser respaldado día a día: "tenemos el legado de contar la verdad, Malvinas duele porque se contó una media verdad, falta la otra, en esa estábamos nosotras, afortunadamente ya no nos pueden ocultar de la historia como pretendieron durante 30 años".

