Carlos Alberto Valdez, de 46 años, fue diagnosticado con aplasia medular en junio de 2025, luego de presentar síntomas como hematomas y sangrado. A partir de allí inició un largo proceso de atención en el sistema público de salud, que incluyó internaciones, transfusiones y controles exhaustivos hasta llegar a la instancia de trasplante.
El procedimiento pudo concretarse gracias a la compatibilidad de su hermana como donante y a un operativo coordinado entre los equipos de salud, lo que permitió su traslado y estadía para ser intervenido en el Hospital El Cruce.
“Empecé con esta enfermedad en junio, cuando me salieron moretones y me sangraban las encías. Me hice análisis y tenía 10.000 plaquetas cuando lo normal es 150.000. Desde ahí comenzó todo el tratamiento, con transfusiones y estudios. Estuve internado dos meses y medio hasta que me prepararon para el trasplante. Nunca tuve miedo, siempre estuve tranquilo, sabía que iba a salir adelante”, relató Carlos.
Sobre el proceso, destacó el acompañamiento profesional y el sostén emocional: “Fue duro, pero hay que tener fe. Todo depende de eso y del apoyo de la familia. Mi hermana me salvó la vida, es un acto de amor que no voy a olvidar nunca. A las personas que pasan por lo mismo les digo que no bajen los brazos, que luchen y sigan adelante porque se puede salir”.
Por su parte, su hermana y donante, María Soledad Valdez, de 27 años, puso en valor el trabajo articulado que hizo posible el tratamiento: “Desde Tucumán estuvimos acompañados en todo el proceso por el servicio social del Ministerio de Salud, que trabajó en conjunto con la Casa de Tucumán en Buenos Aires. Nos coordinaron traslados, alojamiento y cada paso del tratamiento. Fue un acompañamiento constante”.
En relación con la donación, expresó: “Estaba en mis manos salvar una vida y esa vida era la de mi hermano. No dudé nunca. No es doloroso, pero sí es muy gratificante verlo hoy bien. Con un poquito de mí pude ayudar a que todo esto funcione. Esto nos unió aún más como familia y hoy estamos muy contentos por el resultado”.
Este caso refleja el compromiso del sistema sanitario provincial en garantizar el acceso a tratamientos de alta complejidad, fortaleciendo redes de atención y priorizando el bienestar de los pacientes. La articulación entre organismos y el acompañamiento permanente permiten que historias como la de Carlos sean posibles, consolidando una salud pública cercana, eficiente y humana.