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El Perseverance de la NASA, "tiene el tamaño de un auto"

Diego Bagú, astrónomo y director del Planetario de la Ciudad de La Plata, dialogó por LV12 acerca del Lanzamiento de Perseverance de la NASA a Marte.

En la mañana de hoy se realizó un lanzamiento por parte de la NASA a Marte, en este escenario el Astrónomo, Diego Bagú, habló con LV12 para brindar todos los detalles.

Fue un lanzamiento muy importante, se trató del envío del vehículo móvil más grandes que se haya enviado en toda la historia a Marte. “Llegar a Marte y descender en el planeta rojo es muy difícil por las características propias que tiene el planeta”, remarcó Diego Bagú, y agregó que a lo largo del inicio de la carrera espacial hubo decenas de intentos y más de la mitad fallaron.

“Recién en la década del 70 la NASA pudo aterrizar con dos bases fijas, dos plataformas fijas; y 20 años después en el 1997, fue la primera vez que un móvil, un rover como se la llama en la jerga, pudo circular por la superficie marciana”.

Acerca del astromóvil, el astrólogo contó que tenía el tamaño de un microondas común y que fue el primero. “Después vinieron tres más, el último en 2012 fue el curiosity el cuarto. Y hoy se lanzó el que sería el quinto de la NAZA, el rover perseverance, que realmente es muy grande tiene el tamaño de un automóvil, con el agregado más allá de los instrumentos científicos que son de vanguardia, de altísima tecnología, nunca se llevaron esos experimentos a otro planeta esta es la primera vez; con el agregado de que lleva en sus entrañas el vehículo de manera plegable, luego se despliega en superficie, una especie de helicóptero”, manifestó Diego Bagú. Exhibió también que el helicóptero tiene unos 49 cm de altura, y el objetivo es probar por vez primera si un vehículo puede volar de manera controlada en la atmósfera marciana.

El astrónomo se mostró muy entusiasta, dejó entre ver que hay muchísima expectativa sobre esta misión, que es la más moderna de todas las que se hayan enviado.

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Exteriorizó asimismo que estas misiones se realizan siempre con la intención de aprender cada vez más del planeta. “Con dos objetivos: chequear y confirmar de que haya existido vida, a menos en el pasado en Marte, y aprender más para lo que va a ser de acá a 15 o 20 años ese tan ansiado viaje de la humanidad en persona”, reveló Diego Bagú.

Sobre el viaje en sí, dijo que son 500 millones de kilómetros, si bien Marte hoy no se encuentra a esa distancia el recorrido no se realiza de forma directa. “El recorrido es un arco, la ruta que sigue la nave desde la tierra no es una ruta directa, sino que es una especie de arco porque esa es la manera más eficiente de viajar en el espacio”, aclaró el especialista.

Además Diego Bagú comentó que en las últimas dos semanas otras dos naves están yendo a Marte. Una de Emiratos Árabes Unidos y la otra de China. “La tres naves más o menos van a recorrer la mismas distancia y van a llegar casi al mismo momento, en febrero del año que viene, siete meses de viaje”, sentenció el astrónomo.

Finalizando el Director del Planetario, narró cómo se realiza el descenso una vez en Marte. “Estas naves van en un cohete, se desacoplan del cohete a la hora del lanzamiento y ya van solitas en una especie de cápsula cerrada, que tiene el tamaño de una habitación aproximadamente. Las mismas van a miles de kilómetros por hora, van a más de 40 mil kilómetros por hora a Marte. Cuando lleguen dentro de siete meses, tienen que entrar en la atmósfera a esa velocidad; y eso va ha hacer que comiencen a incinerarse, por supuesto que la nave está preparada con un escudo protector para evitar que se incendie por completo. Entonces ese roce con la atmósfera, más allá de provocar una altísima temperatura, hace que la nave disminuya en gran parte su velocidad; esa es la primera etapa del frenado. Luego viene la segunda etapa del frenado, una vez que ya disminuyó bastante su velocidad se abren unos paracaídas, los paracaídas más potentes que se hayan construido de unos 21 metros de diámetro cada uno. Y luego viene el tercer frenado y el final, es una especie de retrocohetes que se encienden, y cuando se encienden aminora mucho más la velocidad. El rover baja con una cuerda tendida desde esa cápsula y se posa en el suelo; es realmente extraordinario”, puntualizó el Astrónomo Diego Bagú.

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