Mientras el presidente Alberto Fernández deshoja la margarita política sobre su futuro político, con o sin reelección, sus ministros viven su propia carrera contra reloj en un año electoral decisivo.
Más aún, dos de esos colaboradores tienen, no sólo una suerte de gestión autónoma de la del gobierno nacional, sino una hoja de ruta que los puede colocar en el camino más preciado por todo dirigente político argentino: el que los puede conducir hacia la Casa Rosada.
Massa y de Pedro y su disputa digital
De todos los ministros que integran el gabinete nacional, dos se recortan del resto y son, precisamente, sobre los que se construyen mil especulaciones sobre sus respectivos futuros político-presidenciales.
Se trata del ministro de Economía, Sergio Massa, y de su par de Interior, Eduardo “Wado” de Pedro.
En ese orden, Massa y de Pedro, se ordenan al tope de la lista de los ministros del gabinete de Alberto Fernández con más protagonismo digital, es decir, ambos funcionarios son los que logran los mayores volúmenes de menciones en redes sociales (Twitter) y de búsquedas en la Web (Google).
En el caso de Massa, una pieza clave en la integración y sostenimiento del Frente de Todos, viene liderando en protagonismo digital desde que asumió como ministro en agosto de 2022.
De septiembre del año pasado a febrero de 2023, Massa mantiene promedios de menciones y búsquedas por encima del 30%, con picos del 44% en noviembre de 2022.
El promedio del último trimestre le otorga a Sergio Massa un 33,6% de protagonismo digital, muy por encima del resto de los ministros.
El gobierno y su reputación en rojo
Más allá de la disputa de los ministros por las preferencias digitales de los usuarios argentinos, el gobierno nacional atraviesa sus propias vicisitudes.
Al analizar la reputación digital de la gestión de Alberto Fernández, midiendo las menciones positivas y negativas en redes sociales, el saldo sigue negativizándose mes a mes.
En el cierre de febrero de 2023, la reputación arrojó un 40% negativo contra el 29,1% negativo de enero.
La nueva caída de la reputación digital del gobierno en el segundo mes del año es la segunda más pronunciada desde noviembre de 2022, y remite a los peores promedio de agosto del año pasado, cuando la gestión de Fernández tambaleaba en medio de la renuncia de Martín Guzmán, la disparada del dólar y el violento choque político (y posterior ruptura del diálogo) con su socia en el Frente de Todos, Cristina Kirchner.
Casa Rosada, pero desteñida
Acompañando estos valores de reputación digital en rojo, las métricas de las cuentas oficiales de la Casa Rosada vuelven a mostrar problemas durante este primer tramo de 2023.
En Twitter, @CasaRosada baja del promedio de 90 retuits de enero a apenas 6 durante febrero, un descenso del orden del 60%.
En Facebook, la cuenta oficial de Balcarce 50 registra en febrero una baja del 48%, al pasar de un promedio de 105 posteos compartido en enero a sólo 66 en febrero.
Finalmente, en Instagram, @CasaRosada baja de un promedio de 1.205 likes en enero a apenas 560 en febrero, una caída del orden del 54%.
La política complica más al gobierno
En el análisis semántico de la charla sobre el gobierno en las redes sociales.
Durante febrero, en Twitter, el diálogo sobre la gestión de Alberto Fernández registró valores de negatividad por encima del 73%, con fuerte anclaje en los cuestionamientos a la disparada de la inflación y el manejo de la deuda pública del Estado.
Yendo un poco más a fondo en el análisis semántico, “mierda”, “delincuentes”, “desastre” y “corruptos” fueron los términos de odio más presente en la conversación sobre el gobierno kirchnerista durante el segundo mes de 2023.
Más allá de la semántica que expresa sentimientos, en la charla general sobre el gobierno, febrero transitó con una semántica mayoritariamente volcada a cuestiones políticas, seguida por los asuntos económicos, la gestión y la agenda social.
Es decir, la economía, como segunda categoría de charla sobre la gestión de Alberto Fernández fue, sin embargo, la que mayor carga de sentimientos mostró durante febrero.
Esta particularidad reafirma la idea de que lo económico sigue siendo el verdadero talón de Aquiles de la gestión del Frente de Todos, terreno en donde se deteriora especialmente la relación de la gestión con las comunidades de las plataformas sociales argentinas.

