"El 2 de noviembre en México se vive una celebración de la muerte, en el mundo dicen que nos reímos o hacemos bromas, pero no es en ese sentido. Lo que hacemos es recordar todo lo mejor de aquellas personas que se nos adelantaron y de alguna manera el altar del muerto es una manera de ofrendar a los que ya se fueron", explicó Blanca Valdéz Espíndola presidente de la comunidad de residente mexicanos en Tucumán.
Todo el colorido forma parte de la tradición mexicana, la flor naranja es la de cempasúchil, las fotografías para recordar a las personas, una cruz o un santo, tierra, acerrín y el camino de flores.
"Forma parte de nuestras raíces, es muy importante para nosotros, cuando los mexicanos tienen encuentros con la muerte se apegan a esa creencia y a esa tradición. Pasado el luto y el duelo, lo que hacemos es recordar lo mejor de esa persona que nos dejó", agregó.
La comunidad de residente mexicanos en Tucumán celebrará el 3 de noviembre a partir del mediodía en el Hipódromo.

