"Las barras visitantes, a partir de hoy, ya no van a poder ir a los estadios", anunció Mikel Arriola, presidente de la Liga MX, en conferencia de prensa realizada en el estadio La Corregidora de Querétaro, sede de la batalla campal que motivó la suspensión de la 9na. fecha.
En la noche de sábado, mientras se jugaba el partido, se desató una gresca generalizada en las tribunas y luego se trasladó al campo de juego, con imágenes vandálicas y un alto grado de agresión.
El titular de la Liga MX evitó referirse a los rumores de hinchas muertos y pidió "asumir las fuentes oficiales como fuente verdadera y actual de información"
Sobre una posible desafiliación del club Querétaro por parte de la Liga MX y de la Federación Mexicana de Fútbol, Arriola apuntó que "todos los escenarios están sobre la mesa, pero hay que analizar la evidencia".
Por su parte, el presidente del club, Gabriel Solares, informó que se contrataron 600 empleados para el dispositivo de seguridad del partido, que su juicio tuvo "una estrategia que no se planteó en forma correcta".
Ambos dirigentes del fútbol mexicano se reunieron hoy con el gobernador del estado de Querétaro, Mauricio Kuri, quien aseguró que "nadie quedará impune" por lo ocurrido y se comprometió a "continuar con todas las líneas de investigación y determinar responsables por acción u omisión".

