El analista político Carlos Fara analizó la actualidad del gobierno nacional y señaló que, a pesar del respaldo obtenido en las urnas, la imagen del presidente atraviesa un proceso de desgaste en la opinión pública.
En diálogo con LV12, Fara explicó que los indicadores muestran una tendencia a la baja en la confianza, en un contexto donde la economía cotidiana no logra mejorar. “El gobierno pidió un crédito político en octubre, la sociedad se lo dio, pero eso elevó las expectativas. Hoy, cinco meses después, la economía de calle sigue tensionada”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que, más allá de algunos datos macroeconómicos positivos, la retracción del consumo, la caída del poder adquisitivo y la falta de generación de empleo impactan directamente en la percepción social. “Los salarios no progresan y hay preocupación por la pérdida de puestos de trabajo, que es lo más difícil de tolerar”, indicó.
El consultor también advirtió que el crecimiento económico no se traduce en empleo. “Los sectores que más crecen, como la minería o el sistema financiero, no generan suficiente trabajo. Mientras tanto, rubros clave como la industria, el comercio y la construcción están estancados”, explicó.
Por otra parte, Fara consideró que los escándalos políticos recientes, como el denominado “Adornigate”, pueden agravar el escenario si se combinan con un contexto económico adverso. “Cuando hay sospechas de corrupción en un clima negativo, el impacto es mayor y puede profundizar el desgaste”, afirmó.
En relación al discurso oficial, sostuvo que el argumento de la “herencia recibida” tiene un límite. “Con el paso del tiempo, la responsabilidad recae cada vez más en el gobierno actual. Eso les pasó a todos”, subrayó.
No obstante, aclaró que este deterioro en la imagen no implica necesariamente una derrota electoral, ya que “una parte importante de la sociedad no quiere un regreso del kirchnerismo”, lo que aún representa una ventaja para el oficialismo.
Finalmente, Fara opinó sobre la política exterior y consideró que la postura del gobierno frente a conflictos internacionales no suma respaldo interno. “Argentina tiene problemas propios muy serios. Involucrarse en temas como Irán no le aporta al presidente, incluso puede restarle”, concluyó.

