Durante un mensaje oficial, el mandatario sostuvo que la reforma busca modificar el funcionamiento del Banco Central y aseguró que el objetivo principal será "preservar el valor de la moneda". En ese marco, afirmó que la iniciativa pretende impedir que la autoridad monetaria financie al Estado mediante emisión de dinero y calificó esa práctica como el origen de la inflación.
Entre los principales cambios propuestos, Milei destacó la prohibición expresa de financiar al Tesoro Nacional, las provincias y los municipios, además de restringir la compra de títulos públicos en el mercado primario. También planteó fortalecer la independencia del presidente y del directorio del Banco Central, elevando las mayorías necesarias en el Congreso para su eventual remoción.
El Presidente anunció además el envío de un proyecto denominado "grillete fiscal", destinado a impedir la aprobación de presupuestos con déficit. Según explicó, si las cuentas públicas permanecen en rojo durante varios meses, se activarían restricciones automáticas sobre el gasto del Estado y los principales funcionarios nacionales dejarían de percibir sus salarios hasta recuperar el equilibrio fiscal, manteniendo protegidos los servicios esenciales y las prestaciones sociales.
Asimismo, adelantó reformas para impulsar el mercado de capitales y el sistema de seguros. En ese sentido, señaló que buscará facilitar el acceso al financiamiento privado, permitir nuevas formas de emisión de instrumentos financieros y otorgar mayor libertad a las aseguradoras para diseñar productos, con el objetivo de fomentar la inversión y reducir costos.
Al cierre de su discurso, Milei afirmó que el conjunto de iniciativas busca "poner fin a 91 años" de políticas económicas que, según su visión, perjudicaron al país, y expresó su confianza en que el Congreso acompañará las reformas.