. En esta oportunidad, la beneficiaria fue la Academia Folclórica Santa Rosa de Lima, que funciona en las instalaciones del Club Deportivo Las Talas, en el departamento Leales.
La iniciativa, gestionada por el Equipo de Coordinación de Políticas Reparatorias (ECPR), permite que bienes y recursos económicos recuperados del delito sean destinados a organizaciones que desarrollan tareas sociales, devolviendo a la comunidad aquello que fue sustraído mediante hechos ilícitos.
La Academia Folclórica Santa Rosa de Lima funciona desde el año 2015 y constituye un espacio de contención e integración para niños, jóvenes y adultos. Allí se dictan clases de folclore, gimnasia, se organizan charlas comunitarias, capacitaciones laborales y distintos eventos sociales. Además, quienes asisten reciben un pequeño refrigerio. El proyecto presentado ante el MPF tuvo como objetivo refaccionar el techo del salón de ensayo, que se encontraba en muy malas condiciones, y dotarlo de una mejor ventilación para que las actividades puedan desarrollarse en un ambiente más seguro y confortable.
En esta oportunidad, el MPF hizo entrega de placas de Cielotex texturado, perfiles galvanizados, materiales para construcción en seco y ventiladores V32 Crivel, insumos que permitirán mejorar las condiciones del salón donde la academia realiza sus actividades.
Un espacio de encuentro para la comunidad
"Este proyecto fue realizado en conjunto con la Oficina de Políticas Reparatorias del MPF. Nos acompañaron durante todo el proceso y nos ayudaron a llegar a lo que queríamos: tener un espacio adecuado para brindarle lo mejor posible a la comunidad", expresó Mauro Pérez, profesor de folklore de la institución.
Pérez explicó que el salón recibe a alumnos desde los cuatro años y destacó que el objetivo fue "contar con un buen techo y ventiladores", al tiempo que adelantó que el próximo desafío será mejorar el piso del lugar. Asimismo, valoró la iniciativa impulsada por el Ministerio Fiscal. "Me parece formidable ayudar a los que ayudan. La visita del ministro Edmundo Jiménez fue muy importante porque recorrió el lugar, habló con la gente, preguntó qué necesitábamos y conoció el trabajo que realizamos. Eso nos incentiva a seguir adelante", afirmó.
Por su parte, Silvia Aredez, integrante de la academia y bailarina desde hace muchos años, destacó la evolución que tuvo el espacio comunitario. "Antes bailábamos en un patio, soportando el frío y la lluvia. Después de mucho esfuerzo logramos tener este salón y ahora, gracias a este proyecto, contamos con techo y ventiladores. Mis hijos crecieron aquí, participaron de las actividades culturales y deportivas, y hoy es mi nieta quien puede disfrutar de este mismo espacio de contención", expresó