En el taller de la Congregación Hijas de San José, en Córdoba, un grupo de monjas trabaja para tener listas 400.000 hostias antes de que el papa León XIV pise suelo argentino el próximo 8 de noviembre. La hermana Mónica, a cargo de la producción, contó los detalles de esta misión en el stream de "Después de 12".
"Estamos con mucha alegría y entusiasmo porque es nuestra tarea habitual preparar las hostias para la santa misa. Es la misión particular en la iglesia, pero aparte de los que hacemos habitualmente, nos han pedido estas 400.000 hostias chicas. La tarea se intensifica porque es mucho, pero trabajábamos coordinadas con dos hermanas y dos señoras que nos dan una mano", relató.
"Un desafío muy grande"
La religiosa detalló que ese número lo pueden lograr en un año, pero como no llevan la cuenta, preparan lo que les piden y salen. "Es un desafío muy grande y cuando nos pidieron dijimos lo vamos a lograr. Yo fui a la Capilla, dije Señor, yo voy a decir que sí y vos hacé el resto. Entonces cuando las personas nos dicen en qué podemos colaborar, les respondemos que recen para que estemos bien físicamente y que las máquinas funcionen. Ya estamos haciendo la mitad de lo que nos pidieron y lo tendremos listo esta semana".
"Recen por nosotras para que demos lo mejor y siempre hagamos este servicio con mucho amor", agregó.
Las monjas trabajan a diario con 25 kilos de harina de lunes a jueves. "Cuando hay un pedido mayor y se acerca Navidad o Pascuas, con esos 25 kilos sacamos dos pilas de 2 metros de alto más o menos y salen 50 mil hostias. Si trabajamos de lunes a viernes preparamos a 8 pilas".
En cuanto a la preparación, explicó que tienen máquinas italianas programadas para trabajar con un determinado espesor. "Se ponen 25 kilos de harina en una olla especial de acero inoxidable con su batidor grande y agua (50 litros). Con esa cantidad de masa se trabaja toda la mañana para la cocción".
El taller de las hostias tiene que ser fresco para que las pilas tengan un proceso de estacionamiento de dos semanas. "Después las llevamos a una salita que tiene humedad para que se ablanden y poderlas cortar. Después seleccionamos, empaquetamos y desde ese momento tiene duración de un año".
Por último, la hermana Mónica expresó que "ese pancito es Jesús presente en la eucaristía y hay milagros que comprueban que él está ahí. Entonces reciban a ese Jesús con fe".

