"Para mi fue una sorpresa saber que había un mundial de escritura y, casi de casualidad empezamos a participar con un grupo que formamos en Neuquén", empezó relatando la docente.
Violeta Jiménez comentó que fue una oportunidad muy impositiva de escribir porque, durante trece días, en un plazo de 24 horas, se debía escribir un texto con una consigna diaria. Después de ese plazo de escritura, cada escritor postulaba su texto y el mismo era sometido a la votación interna del grupo para que ese texto los representara en las siguientes instancias. De su grupo, resultó ganador el cuento de Violeta llamado "Después de Mañana". Tras esto, ya no se debía intervenir como autores y empezó una instancia de espera para saber que sucedería después.
Los textos que tenían que escribir debían cumplir con ciertos requisitos: con un mínimo de 3 mil caracteres y un máximo de 4 mil en la producción de cada día y, en esa producción el recurso y la expresión eran bastante libres. La docente neuquina manifestó que, de alguna manera, respetar la consigna, era una manera de demostrar que el texto estaba escrito en el momento.
"Me pareció un muy buen desafío, el preguntarnos si podemos seguir el ritmo y escribir. Me descubrí con un ritmo lindo de escritura, positivo porque no me resultó un peso", declaró.
La consigna llegaba mediante un mail a las seis de la mañana y Violeta contó que cuando ella la veía, se quedaba pensando en la consigna durante el día, imaginando una posible historia y personajes. A la noche, cuando ya creía tener armado, algo se sentaba en soledad a escribir.
"Desde niña tenía la inclinación por las palabras porque mi abuelo me instaba a tomar contacto con la palabra, me hablaba de poetas y autores. A menudo me preguntaba a mi misma, que sería del mundo si no tuviéramos un idioma, si no nos pudiéramos comunicar...", relató.
Al finalizar, Violeta Jiménez destacó que la lectura es la base para poder escribir algo. Recomendó ser selectivo, optar por aquello que nos interesa y dejar en el camino textos que no cuadran demasiado según nuestros propósitos.

