El presidente del Colegio Médico Departamental de La Paz, Luis Larrea, alertó que la situación sanitaria se agrava mientras continúan las protestas contra el gobierno de Rodrigo Paz. "Tenemos pacientes neonatos, pacientes intubados, personas mayores que pueden morir", dijo Larrea.
El médico afirmó que hasta el momento se registraron cuatro muertes de pacientes que no lograron llegar a tiempo a centros de salud para recibir atención de emergencia.
"Murieron dentro de ambulancias porque no los dejaron pasar a los centros de salud", sostuvo. La Defensoría del Pueblo confirmó que una de las víctimas fue un niño de 12 años que presentaba un cuadro séptico abdominal y falleció cuando era trasladado hacia Oruro.
Frente a este escenario, cientos de trabajadores de la salud marcharon para pedir una pausa humanitaria que permita el paso de camiones varados con oxígeno, medicamentos y alimentos.
Bloqueos, escasez y tensión política
Las protestas comenzaron a principios de mayo y fueron impulsadas por organizaciones indígenas, campesinas, trabajadores y transportistas que reclaman respuestas ante la crisis económica.
Los bloqueos afectaron el acceso a algunas de las principales ciudades del país y provocaron escasez de alimentos, combustible, medicamentos y otros productos esenciales.
La Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana informó que decenas de toneladas de medicinas y oxígeno para hospitales no pudieron ser distribuidas por los cortes de rutas.
El origen del conflicto
El malestar social se acumuló durante los primeros meses del gobierno de Paz, en medio de reclamos por inflación, falta de combustible y medidas económicas rechazadas por sectores sociales. Denuncian el intento de alterar el orden democrático atribuido al expresidente Evo Morales, quien se encuentra prófugo de la justicia en una causa por presunta trata de una menor. Morales niega las acusaciones y reclama nuevas elecciones en 90 días.
Entre los puntos más cuestionados aparecen la eliminación del subsidio a los combustibles, el aumento de precios y una reforma agraria que fue interpretada por sectores campesinos como una amenaza sobre sus tierras.
En un intento por contener la crisis, el Gobierno ofreció un aporte económico para sectores de menores ingresos, aumentó el salario mínimo y derogó la ley de reforma agraria.
Sin embargo, las protestas y los bloqueos continuaron. Mientras tanto, el sistema sanitario advierte que la interrupción del transporte de insumos puede derivar en nuevas muertes si no se habilitan corredores humanitarios.