“Regular el uso de las pantallas es fundamental en este momento, donde los chicos acceden muy fácilmente a las pantallas propias o la de los papás. La psicología tiene muchos estudios muy interesantes con respecto a esto y se están aplicando en diversos lugares del mundo, en realidad las pantallas están absolutamente prohíbidas para los niños”, afirmó.
Padua explicó que las recomendaciones varían de acuerdo con la edad y señaló que “al menos hasta los 3 años de edad los chicos tengan acceso cero a pantallas; desde los 3 a los 5 tienen determinados tiempos de exposición que no deberían exceder la media hora y a partir de ahí va aumentando el límite de tiempo. Si sabemos que la realidad nos lleva a que los chicos tengan acceso ilimitado a las pantallas, muchos de ellos tienen su celular, su tablet o ipad y acceden a ellos sin ningún tipo de restricción”, dijo.
La especialista también hizo hincapié en el rol de los adultos: “Dependencia es una palabra acertada para hablar de esto, el niño accede a la pantalla por que el adulto se lo facilita, no nace sabiendo que esto existe; entonces si es real que para el adulto que trabaja, que llega muy agotado muchas veces resulta mucho más cómodo que el chico pueda acceder a ver una película o a realizar algún juego”, sentenció.
La satisfacción inmediata y las señales de alerta
Uno de los aspectos que preocupa a los especialistas es el efecto que genera el acceso permanente a contenidos que ofrecen estímulos inmediatos. Según Padua “la pantalla en el cerebro de un niño en desarrollo brinda una satisfacción inmediata, no hay que esperar a nada para tener esa satisfacción, entonces el cerebro se va acostumbrando a ese beneficio tan rápido y se convierte en un estímulo muy adictivo. Esto nos está pasando mucho a los adultos también, que muchas veces no podemos dejar las redes sociales”.
La psicóloga también detalló que “el chico nos va mostrando muchas señales de irritabilidad, a veces no se puede manejar en otros ambientes, no puede comer por que necesita tener las pantallas al frente para poder hacer el momento de la comida, no juega con otros niños, pierde la socialización; por que les resulta más atractivo estar con la pantalla, son chicos que se enojan fácilmente, hacen berrinche si le quitan, más que nada con los juegos que son muy adictivos”.
De cara al Día del Niño, la recomendación apunta a que las familias puedan elegir propuestas que incentiven el movimiento, la creatividad, la imaginación y el encuentro con otros. En ese sentido, Padua destacó la importancia de buscar acompañamiento cuando la familia encuentra dificultades para establecer límites: “Lo ideal es buscar ayuda con respecto a esto, hay muchos recursos para utilizar en lugar de las pantallas; los psicólogos trabajamos muchos con los padres respecto a esto”, afirmó.