La impresión 3D es una tecnología que permitió crear nuevos e innovadores recursos para la medicina, desde prótesis de bajo costo a medida hasta el desarrollo de órganos para realizar prácticas de cirugías médicas, entre muchas otras aplicaciones. Ahora es el turno de los tratamientos de heridas crónicas con un parche inteligente con propiedades antibacterianas que reacciona a la luz y que se adapta a las necesidades de cada paciente.
El parche de hidrogel, compuesto en un 90 por ciento por agua, fue desarrollado con una impresora 3D para el tratamiento de heridas crónicas secas que requieren de un proceso de hidratación para regenerar la piel. A su vez, el material combina unas micropartículas de óxido de zinc con propiedades antibacterianas junto a una serie de proteínas especiales, un compuesto que se activa y reacciona cuando es expuesto a una fuente de luz LED
Roberto Chaile, Farmacéutico con un Doctorando de CONICET en el laboratorio de medios e interfaces de la FACET - UNT e INSIBIO CONICET, en su paso por LV12 Radio Independencia, explicó: "La idea de este dispositivo es que tiene incorporado dentro de su estructura un sensor y cuando la herida por alguna razón se infecta va a hacer un cambio, que es un cambio de color que hace visible la presencia y la localización de donde está esa infección y de esa manera le da la información al médico o al enfermero para saber donde está infectado, para que luego cuando se haga la limpieza, solo se haga en el lugar infectado, para no tocar el tejido sano para que vuelva a regenerarse".
"Al mismo tiempo, este parche en la zona en la que está la infección va a liberar solamente ahí una sustancia antibiótica que va a ir eliminando también esa infección", agregó.
Por otro lado, reconoció que la inquietud surgió del encuentro de un curso de postgrado que tuvo "en el 2015 con el doctor Juan Carlos Valdéz, que es el especialista del área de la Facultad de Bioquímica y que es hoy en día mi co-director de mi equipo de trabajo que tenemos con la doctora Rossana Madrid también que es la especialista en la parte de sensores de la Facultad de Ciencias Exactas".
Además, explicó que hay personas que no tienen una cura posible y pasan años con esto. En muchos otros casos, terminan con la amputación del miembro en donde estaba la herida ya que no se podía erradicar esa infección.
"Pensando en hacer mi tesis doctoral que es la que enmarca toda esta investigación, alguna estrategia que pueda combinar con el área farmacéutica que es en la que yo soy especialista y combinarlo con los vio sensores y así fue como fuimos viendo las necesidades de los pacientes que tienen este tipo de enfermedades".
Por último, expresó que fue un arduo trabajo para realizarlo, y demoró al menos unos cinco años ya al final del doctorado con las últimas pruebas del laboratorio. Recibieron financiamiento, además de su beca, desde el CONICET y la Universidad Nacional de Tucumán.

