Ocho presos murieron este jueves por la noche en amotinamientos en dos cárceles de Ecuador , informó el organismo encargado de administrar las prisiones que además revela que en las afueras de la cárcel de Pichincha, decenas de familiares de reclusos exigían información.
Las cárceles ecuatorianas, algunas bajo control militar, se convirtieron en escenarios de masacres que dejaron más de 500 reclusos muertos desde 2021.
Bandas del narcotráfico se disputan su control y ordenan desde allí asesinatos y extorsiones.
En la penitenciaría de Cotopaxi "se reportó el fallecimiento de cuatro personas privadas de libertad" y en la cárcel de Pichincha, en la capital ecuatoriana, murieron otras cuatro.
Diez personas resultaron heridas, agregó el organismo
Las autoridades no han proporcionado más información sobre los amotinamientos, pero señalaron que los responsables fueron identificados y serán trasladados a la cárcel de máxima seguridad El Encuentro, construida por el gobierno de Daniel Noboa para los criminales más buscados del país.
Hacinamiento en cárceles
Las cárceles ecuatorianas albergan unas 38.200 personas, casi 7.000 más de las que pueden recibir, según cifras oficiales.
A mediados de octubre, el gobierno inició un plan de clasificación de presos según su peligrosidad para su separación de otros reclusos o traslado a otras cárceles. La iniciativa también incluye el entrenamiento de 52 militares y policías retirados como guías penitenciarios.
Como parte de su política de mano dura contra las bandas, Noboa pretende construir una nueva cárcel de máxima seguridad con capacidad para unos 15.000 reclusos que estará lista dentro de unos 15 meses.

