El auxiliar de fiscal, Lucas Manuel Maggio, acompañado por la investigadora, Paula Ponce, mencionó los agravantes para sostener la pena de prisión perpetua. “Mantenían una relación de pareja de ocho años signada por el sometimiento, la violencia y la asimetría de poder no solamente desde el punto de vista psicológico/emocional sino incluso económico. Al irse del hogar y despojarla de todos sus bienes tenía la intención deliberada de provocar un daño como ser cortar el cable de la heladera o romper documentación. El uso del arma de fuego constituyó otro agravante evidenciado en el hallazgo de cartuchos calibre 22 (en el allanamiento en su vivienda) que coinciden con los proyectiles hallados en el cuerpo de la víctima”, expuso Maggio. “Con la multiplicidad de disparos buscó claramente asegurar el resultado muerte al impactar en zonas vitales (como ser la cabeza) a corta distancia, tal surge de la pericia balística e informe anatomopatológico”, subrayó.
Previo a pasar a resolver, la mamá de la víctima dirigió unas palabras: “Él está vivo y yo a mi hija no la tengo. Quisiera preguntarle por qué lo ha hecho y por qué dejó sin madre a su hijo (de 12 años). Quiero que cumpla lo que tiene que cumplir porque me arrebató a mi hija”.
La teoría del caso
El 17 de noviembre de 2025, a las 09:20 horas aproximadamente, en circunstancias que Bargas se encontraba en su domicilio sito en el asentamiento Villa Cariño, Tafí Viejo, en una casa prefabricada, cuando su ex pareja se hizo presente. Encontrándose en el interior del inmueble, con el propósito de causarle la muerte, el imputado realizó cuatro disparos en contra de la mujer, impactando en el lateral derecho del cuello, en región occipital izquierda, en región parietal izquierda y en el pabellón auricular izquierdo, produciendo los tres últimos un traumatismo craneoencefálico grave, falleciendo en el lugar. En tanto que el atacante se dio a la fuga en la moto en la que había arribado.
FUENTE: MPF