En los últimos días se notó un repunte en la cantidad de casos de coronavirus en la provincia. Esa situación tiene en alerta permanente a las autoridades de Salud ante la eventual llegada de la segunda ola. En ese marco, Tucumán continúa con su campaña de vacunación.
Este domingo llegaron 15 mil dosis de la vacuna Sputnik V y de esa amanera desde este lunes se reanuda la inmunización a los mayores de 70 años en todos los nodos distribuidos en la provincia.
En su cuenta de Facebook, la ministra de Salud Pública de la provincia de Tucumán, Rossana Chahla, defendió el plan de vacunación que lleva adelante la provincia.
El posteo completo es el siguiente:
Las políticas públicas de Salud y la necesidad de ver el bosque en lugar del árbol
El Ministerio de Salud Pública Tucumán planificó con rigurosidad las acciones y estrategias para el proceso de vacunación, estableciendo nodos a lo largo de toda la provincia, disponiendo de personal capacitado para vacunar, asistir, brindar seguridad, registrar el proceso, entregar los correspondientes carnets y garantizar una comunicación eficiente, concerniente a la vacunación.
El proceso de vacunación de Tucumán siguió los protocolos establecidos y, a diferencia de otras provincias, implementó un sistema por el que las personas, según la edad y las prioridades establecidas, se inscribieran en la página del Ministerio y con solo poner su DNI, inmediatamente, aparecían sus datos personales y recibían día y lugar de la vacunación. Cada vacunado recibe un paracetamol, como prevención a cualquier malestar, y se estipula un breve tiempo de espera para poder actuar ante alguna sintomatología que pudiera comprometer al paciente.
Se trata de un proceso rápido, que evita largas colas, sobre todo, a los adultos mayores. La aplicación de las vacunas no provocó, hasta la fecha, ninguna consecuencia de gravedad.
El Ministerio de Salud de Tucumán vacunó a los pacientes y personal de salud, administrativo, cuidadores y trabajadores de los geriátricos, mientras que en otras provincias hubo contagios y enfermos graves en ese sector tan vulnerable.
La distribución de vacunas al sector privado de salud ha sido monitoreado directamente por el SIPROSA, encargado de la recepción de las solicitudes de laboratorios, centros médicos, de emergencias, de diagnóstico por imágenes, de algunas obras sociales que debían presentar un expediente con el listado de personas que, según su consideración, estaban expuestos, de modo directo o indirecto, al contagio, para recibir la vacuna.
En todos los casos, el SIPROSA ha confiado en la veracidad y transparencia de la documentación presentada por las instituciones privadas para proceder a la vacunación, sin hacer un seguimiento policial de la información presentada por profesionales idóneos y organismos privados de salud.
Las instituciones públicas confiamos en la palabra de los organismos de salud privados y en que los profesionales a cargo actúen de buena fe y no engañosamente, caso contrario sería imposible atender a la salud de nuestros coprovincianos y emprender este proceso vacunatorio tan complejo y necesario.
Por un lado, hay voces que felicitan y estimulan el accionar de los trabajadores de la salud y, por otro lado, se cuestiona indiscriminadamente y borra de un plumazo la actividad diaria de cientos de hombres y mujeres que colaboran en garantizar la inmunización. En general, la población que ha recibido la vacuna pondera la estrategia empleada y siente que recuperó cierta tranquilidad en un momento de incerteza y dolor.
Con fundamentos científicos, hoy conocemos que la vacunación ha traído como consecuencia que haya menos personas contagiadas que hayan debido internarse o que hayan fallecido, que no es poco y que no hayan colapsado las salas de terapia intensiva, que tampoco es poco.
Lamentablemente, algunos optan transitar el camino de la mala fe, de la sospecha permanente hacia las políticas públicas, mientras que los ciudadanos, en general, reconocen que sienten mayor tranquilidad y esperanza.
El Ministerio de Salud Pública Tucumán tiene el convencimiento de que eligió la senda del compromiso con sus ciudadanos para garantizar inmunizar a la mayor cantidad de personas aun cuando no disponga nuestro país, ni la mayor parte del mundo, de las vacunas necesarias, pero guiados por la buena fe y confiando en los profesionales de la salud privada.
En los últimos tiempos, la costumbre de mirar el árbol en lugar de ver el bosque hiere los intersticios de la trama social y lleva a actitudes tribales que defienden aviesos intereses sectoriales con el fin de desprestigiar las políticas públicas.

