Rosario-Barcelona. Ese era su mundo. Hasta hoy. El glamour de París cobijará ahora al rompedor de récords serial, Lionel Messi. El planeta fútbol está en shock. El Camp Nou ya no será el escenario de su magia. Su arte se traslada a un nuevo espacio: El Parque de los Príncipes. Su llegada revolucionó a la Ciudad Luz. Messi comenzará escribir una nueva historia. Y en PSG se ilusionan que sea tan gloriosa como la que protagonizó en su paso por el club catalán.
Todo transcurrió muy rápido en la vida de Messi en los últimos días, horas intensas y vertiginosas como cada vez que él toma la pelota, encara y desparrama rivales. El contrato será por dos años, con opción a un tercero. Las lagrimas del fin de semana que conmovieron hasta a los anti-fútbol cuando se despidió de su segunda casa (o porque no la primera), hoy se transformaron en sonrisas. La expresión de alegría en su primer contacto con los hinchas, luciendo una remera que decía París, invitan a soñar con un PSG potenciado y luchando por el trono de mejor equipo europeo.
Su compañera de ruta, Antonela Roccuzzo, admirada por sus seguidores en redes sociales por su apoyo incondicional a Lio, publicó en Instagram cuando viajaban hacia París: "Con toda hacia una nueva aventura, juntos los 5". Él, ella, y los pequeños Messi. Aventura en la que se embarcarán sus nuevos compañeros, cuerpo técnico y lógicamente los simpatizantes del club parisino, que hartos de marcar el rumbo en el torneo doméstico, quieren ahora demostrarle al mundo que pueden hacer historia.
Messi salió de su zona de confort deportiva y asume un desafío en un momento de su carrera particular. Tiene 34 años, y viene de celebrar hace poco tiempo su primer título con la selección mayor: campeón de la Copa América. Un momento ideal, con su fútbol vigente, maduro en el campo de juego, y sabiendo que en el horizonte no tan lejano también aparece su sueño mayor: el Mundial Qatar 2022.
En Barcelona aún no pueden creerlo. En París tampoco. ¿Cuántos en el mundo tuvieron la osadía de imaginar a Messi con otra camiseta que no fuera la del Barca?. Pocos. O quizás ninguno. Pero la realidad es dinámica, siempre se transforma. Es un sueño de Play. Ahí en ese mundo de fantasía todos los niños (y los grandes también) querían tener a Messi en su plantilla. Hoy el sueño de Play se hizo realidad para el PSG.
En su espalda no se verá el 10, su número será el 30. Con el que empezó su historia en España. La que usó en su debut el 1 de mayo de 2005. Poco importa en realidad. Será un detalle y sólo servirá para vender más camisetas. Su trascendencia no pasa por su número de casaca. Lo suyo pasa por la pelota y su actitud para desequilibrar, para enamorar, para liderar, para ilusionar, para competir.
En su nueva casa tendrá de compañeros a los argentinos Ángel Di María, Leandro Paredes y Mauro Icardi. Y la conducción técnica de Mauricio Pochettino. Si uno quiere buscar vínculos entre el futbolista y el DT, podría encontrarlos en el origen: Newell’s Old Boys de Rosario. Leprosos de ley, Lio tuvo que emigrar de pibe para buscar refugio en Barcelona, mientras que Pochettino fue un emblema del rojinegro campeón a principios de los 90 bajó la conducción del Marcelo Bielsa. El gen leproso estará impregnado en el PSG.
Hay una imagen que recorrió el mundo en julio del 2021, y que hoy alcanza relevancia absoluta. Neymar y Messi, mostrándole al universo del deporte que la amistad está por sobre todas las cosas, se dieron un tiempo para conversar y hasta para sonreír juntos, luego del título argentino en la Copa América tras derrotar en el mítico Maracaná a Brasil. Dejando de lado la calificación a veces absurda de ganadores y perdedores, ellos hicieron culto de la relación que supieron forjar durante el tiempo compartido en Barcelona. ¿Le habrá pedido el brasilero a Lio que vaya a jugar al PSG?. Hoy los amigos, volverán a compartir un campo de juego y la pelota goza de felicidad.
París tiene una historia riquísima. Tiene la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, Los Campos Elíseos. Ahora tiene a Messi, a sus sueños. El proyecto está en marcha, la ciudad se ilumina aun más, con La Pulga a la cabeza el PSG sabe que ya comenzó la nueva Revolución Francesa.

