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La radio, mi amiga inseparable

La radio argentina cumple 100 años desde su nacimiento y el locutor de LV12 Víctor Hugo Galván le dedicó unas palabras.

Con la radio somos tan inseparables como Tom Sawyer y Huckleberry Finn…Tom y Jerry o los hermanos "Hänsel y Gretel"… solo literatura habitual o cultura doméstica, pero al alcance de los oídos… Así de inseparables, tan imprescindible y necesaria como el día y la noche… el mar y la costa… como el beso al corazón y los brazos al abrazo… el segundo del minuto y el minuto de la hora… la hora de los tiempos y los tiempos de la vida… nuestras vidas!!.

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La radio es eso… es vida y estremece mucho más si pienso que la percibo en el aire. Y sin aire, no podría vivir…

Más famosa que la Coca Cola (en todo hogar se compró alguna vez).

Antes de Google , el “buscador” más famoso fue el botón o perilla del dial.

Compañera en guardias eternas de jornada laboral; se compartía , porque donde escucha uno, escuchan dos, tres y más…

Una radio se heredaba como un tesoro preciado de abuelos o padres que escuchaban noticias, música o partidos de fútbol…

Informó y ayudaba a fortalecer la fe de soldados en conflictos bélicos…

Donde no llegaban las cartas o por pudor de decir lo que uno siente, ayudó a personas a conocerse por los famosos “saludos”.

Acompañaba en horas felices y no tan felices… (cuando íbamos de viaje en el auto y por las rutas… cuando íbamos a pescar… cuando cortaban la luz… cuando estuviste internado… para estudiar o limpiar… almorzar o cenar… la radio siempre acompañaba…

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Enamoraba… por la voces de locutora/es… radionovelas… o canciones de amor.

Unía… porque acercaba a familias distantes que hacían llegar encomiendas o mensajes a gente del campo o alta montaña.

Culta o popular… divertida, informativa o deportiva, pero socialmente comprometida…

En años de mi infancia, en casa no había televisor… pero si la radio. Inserta en un tocadiscos y con discos cuidadosamente guardados por mi abuela. Poco a poco empezaba a descubrir que aquel majestuoso mueble, celosamente protegido, empezó a ser refugio de mis sueños.

Después vinieron las portátiles y cada siesta en los patios de mi infancia, sentía el obligado pretexto de “secuestrársela” a mi tío para escuchar la radio… Eran tiempos difíciles, aún recuerdo hacer pequeñas fogatas a escondidas para hervir a las invalorables baterías o en su defecto, como última alternativa, era calentar las pilas en techos de chapa para obtener una pequeña, como preciada “recarga” extra. Era tiempo de escasez y no alcanzaban las monedas para comprar nuevas pilas (las rojas con un gato negro cruzando el número 9).

Y así, para que no me reten por violar la sagrada siesta de mi madre , escuchaba muy despacito…despacito en su volumen ; y así despacito…despacito comenzaba a forjarme el sueño de querer ser parte de ese mundo de la radio . Habrá sido mi fantasia de niño inquieto que me allanaba el camino para estar escribiendo esto hoy ?... SI , fue la fantasía de un sueño, del que aún no quiero despertar!!

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Desde la maravillosa idea de “Los Locos de la Azotea” al presente, la Radio debió reconvertirse inexorablemente con el paso del tiempo… y puedo asegurar con fervoroso entusiasmo que en la actualidad, sofisticados teléfonos móviles o autos de alta gama, conservan el obligado prestigio de incorporar a la radio en sus dispositivos, porque será?? Este tal vez sea un motivo más para asegurar que la radio nunca morirá.

Por más humilde que fuere, acaso existe algún hogar que no haya tenido o tenga una radio bajo su techo??

Tengo 53 años y 33 de ellos se los dediqué a la radio. Mi primera experiencia arrancó en 1987 un sábado a la noche en una pequeña FM de mi barrio… entendí que era el momento de “despegar la ñata contra el vidrio”… que ya no era un “chiquilín que te miraba de afuera”.

Desde entonces vinculé mi vida con pasión y respeto, con obediencia y dedicación en toda labor que asumía cumplir…

Bien o mal, con esfuerzo hice de todo y con todos en cada rincón de la radio que me cobijaba y me permitía ser un laburante de radio.

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Puedo morir tranquilo porque mayor parte de mi vida se la entregue a ella. Con la Radio, tuve y tengo innumerables y preciados amiga/os… valoré y defiendo el legado de próceres del medio. Formé una familia… aprendí, me eduqué… me enriquecí espiritualmente, pude ayudar y sentirme acompañado… puedo morir tranquilo… porque la radio será eterna!!

Cien años de la Radiofonía argentina… Cien años de la Radio, mi adorable amiga inseparable!!

Cien años… Ilustre por su pasado… prestigiosa por su presente y maravillosamente eterna por su futuro.


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