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Rosario Central le ganó a Racing con un golazo de Di María

Rosario Central le ganó 2 a 1 a Racing en un partidazo jugado en Avellaneda. Ángel Di María convirtió un golazo para el "canalla".

Rosario Central le ganó 2 a 1 a Racing que tuvo remembranzas de otros tiempos, por el pésimo estado del campo de juego y eterna categoría de Angel Di María, que lleva dos goles en dos partidos y nueve desde que regresó al fútbol argentino. La Academia de Avellaneda sumó su segunda derrota al hilo mientras que la Academia rosarino logró sus primeros tres puntos.

En el estadio Presidente Perón, el famoso Cilindro, hubo un Dejavú. Una vuelta al potrero en pleno siglo XXI. Si alguno se pregunta cómo era el fútbol de antes, debería volver a ver este partido. En la década del 10 ambos recibieron el apodo de Academia, primero Racing en la Liga porteña, y luego Central en la rosarina. En la década del 20, cuando el fútbol se volvió una pasión popular; en los 30, 40, 50 y 60, cuando ya era profesional pero a la distancia tenía ribetes de amateurismo, y en los setenta y ochenta, cuando brillaron Diego Maradona, Norberto Alonso, Ricardo Bochini, entre tantos crack.

El campo de juego de Racing se mostró con las viejas canchas, con algunas excepciones, como la de Vélez, en la época en la que Lelo García se volvió un especialista y empezó a impartir sus conocimientos al resto. Pero claro, en estos tiempos tan tecnológicos, hubo una explicación y la dieron las autoridades de la Academia en la previa del partido: no llegaron a tiempo con el resembrado y no hubo tantas lluvias en enero como para ayudar al crecimiento. Ergo, se llegó al debut en el Apertura en Avellaneda con un terreno que era un dolor de ojos.

Para muchos jugadores será una excusa el estado del campo de juego. La pelota picaba de aquí para allá, era difícil calcular. Había resbalones, pifias y hasta el arquero Ledesma dejó un cráter en una salida. El más perjudicado fue el pibe Valentín Carboni, que no se pudo acomodar nunca. El partido fue ideal para el juego aéreo, el remate de larga distancia, y hubo mucho de eso. Con un poco de lluvia y barro, hubiese sido un encuentro épico. Muchos recordarán el Boca 3 - River 0 de abril de 1981 cuando Diego hizo maravillas.

Aunque se hayan acostumbrado a jugar en un billar, los cracks siempre son cracks, en cualquier terreno. Angel Di María tiró sus primeras gambetas en el campito de El Torito, en el barrio La Cerámica, una de las zonas más modestas del gran Rosario. Hay un ADN que no se pierde. A puro potrero, fue protagonista de los dos goles de Central. En el primero, con un gran control, una gambeta pícara y una definición de tres dedos con su zurda mágica. Un malabarista entre desniveles. En el 2-0, comandó la contra y en la pelea con Colombo, la pelota, caprichosa al decir de Quique Wolff, saltó, le pegó pecho, casi debajo de la axila, y le permitió seguir avanzando, dar el pase preciso para Campaz, quien de primera asistió a Veliz.

Como todo partido de potrero, nada estaba definido con el 2-0. En la agonía de la primera etapa, Solari sacó un centro bárbaro desde la derecha y Maravilla Martínez, que tiene mil potreros encima, descontó de cabeza. El asistente levantó la bandera pero hay que recordar que estamos en 2025 y entonces el VAR, siempre tan criticado, corrigió porque el delantero de Racing estaba habilitado.

Hubo tensión hasta el final, se picó como era de esperarse (hubo muchas amarillas), Racing mereció el empate pero le faltó un peso para lograr un empate épico.

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FUENTE: Clarín

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