Tras la muerte de Joaquín Pérez, el arquitecto asesinado la semana pasada, un importante número de vecinos de Rosario concentró para marchar hasta el monumento a la Bandera. Allí buscaban hacer visible el reclamo por más seguridad, frente al complejo escenario de violencia que no merma en esa provincia y particularmente en su capital.
En la convocatoria de este miércoles se hicieron presentes el gobernador santafesino Omar Perotti y el intendente rosarino Pablo Lautaro Javkin, acción que fue repudiada por los presentes. Finalmente, los mandatarios tuvieron que retirarse del lugar ante el enorme malestar de los concentrados que entre empujones le reclamaron por su presencia en lugar.
Pérez tenía 34 años y fue ultimado de tres balazos por delincuentes que lo interceptaron para robarle el auto en el barrio Arroyito en la ciudad de Rosario el pasado martes 19. El Gobierno provincial ofreció una recompensa de un millón de pesos para las personas que aporten información sobre el o los autores. El trágico hecho ocurrió alrededor de las 22:50, cuando la víctima llegó a una cochera de pasaje Muñiz al 1.200, para guardar su vehículo.

