Desde Moscú hasta Vladivostok, el equipo del activista anticorrupción, víctima de un envenenamiento hace unos meses, lanzó llamamientos a manifestarse en 65 ciudades rusas.
Las primeras manifestaciones tuvieron lugar en el Extremo Oriente y en Siberia, donde varios miles de personas salieron a las calles en Vladivostok, Kabarovsk, Novossibirsk y Tchita, según los partidarios del opositor, gritando: “¡Libertad para Navalni! ¡Libertad para los presos políticos!”, frente a importantes efectivos de la policía antidisturbios.
“Si no estuviera aquí me daría vergüenza mirar a los ojos de mis hijos y mis nietos”, declaró uno de los manifestantes, un jubilado, en Vladivostok.
A Yakutsk, al sur del Círculo polar, un centenar de personas desafió al frío extremo de -50 grados para manifestarse.
Unas 300 personas fueron detenidas en una veintena de ciudades rusas hasta primera hora de la tarde, según la ONG OVD-Info, especializada en informar sobre detenciones en el contexto de manifestaciones.
Las detenciones fueron particularmente brutales en Vladivostok, puerto ruso del océano Pacífico, donde los policías antidisturbios golpearon a los manifestantes con porras.
En Moscú, donde las protestas siempre son más multitudinarias, empezó una manifestación en la plaza Pushkin. Una hora antes de la manifestación prevista para las 14:00 (11:00 GMT), agentes antidisturbios, desplegados en gran número, detenían una a una a las personas sospechosas de querer participar.
Al menos una veintena de personas fueron detenidas, sin enfrentamientos, ante la mirada de una marea de periodistas.
La policía moscovita ya había advertido que “reprimirá” cualquier protesta no autorizada que considere una “amenaza para el orden público”. El alcalde de la capital, Serguéi Sobianin, denunció manifestaciones “inaceptables” en medio de una pandemia.
En la red social Instagram, la esposa de Navalny, Yulia Navalnaya, anunció que tiene la intención de manifestarse en Moscú por su esposo, que “nunca se rinde”.

