“Nosotros tenemos salones pensados para 300, 400 personas. Ahora hay consultas de 80, 90. La gente se ha reducido un montón”, explicó Ávila. Además, señaló que antes los salones tenían actividad los viernes, sábados y domingos, pero actualmente trabajan principalmente los dos primeros días, y los domingos solo en algunas ocasiones.
El dirigente también advirtió que algunos clientes reducen la cantidad de invitados a medida que se acerca el evento. “Viene, te cierra la fiesta y te dice: ‘Vamos a tener 180, 200 invitados’. Y ya ha llegado el evento y te dicen: ‘Vamos a hacer 80, 90’. La verdad que eso te descompagina absolutamente”, sostuvo.
Ávila apuntó contra los espacios que, según afirmó, funcionan sin habilitación y ofrecen precios más bajos. “Apuntamos contra las fincas, las uniones vecinales, los espacios que no tienen habilitación, que no ofrecen ninguna seguridad”, manifestó. Según estimó, esta situación representa una caída de entre el 20% y el 30% para algunos establecimientos.
“Nosotros pagamos habilitación, bomberos, seguridad, impuestos, IPLA, seguro. Se te suman también los empleados”, remarcó. Además, explicó que las inversiones son grandes y que los salones no pueden reconvertirse fácilmente a otras actividades.
Precios y expectativas para fin de año
Sobre el costo de organizar una fiesta, el referente explicó que depende del salón, el menú, las bebidas y los servicios incluidos. “Uno trata de acompañar al cliente, de acomodarle los precios, de recomendarle proveedores baratos”, indicó. También señaló que algunos establecimientos ajustan sus valores para conseguir contrataciones próximas.
Finalmente, Ávila sostuvo que marzo, abril y mayo suelen ser meses fuertes durante el primer semestre, mientras que octubre, noviembre y diciembre concentran buena parte de la actividad hacia fin de año. Sin embargo, afirmó que el primer semestre fue flojo y que la situación económica condiciona las celebraciones. “La gente tiene ganas de festejar, pero el bolsillo no acompaña”, resumió.