En el marco del Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, que se conmemora cada 2 de abril, LV12 dialogó con el director del Centro Provincial de Atención del Neurodesarrollo Infantil (CEPANI), Juan Pablo Molina, quien destacó la importancia de la detección temprana y el abordaje integral de los trastornos del desarrollo.
El especialista explicó que el CEPANI trabaja desde hace años en Tucumán con un equipo interdisciplinario que atiende principalmente casos vinculados al Trastorno del Espectro Autista (TEA). “Es un desafío muy grande a nivel público porque ha aumentado muchísimo la demanda de consultas, no solo en la provincia sino en todo el mundo”, señaló Molina, al tiempo que indicó que el crecimiento obligó a ampliar el equipo profesional, mejorar la infraestructura y fortalecer las herramientas de diagnóstico.
En relación al aumento de casos, el médico aclaró que se trata de un fenómeno global. “Ha aumentado la cantidad de diagnósticos, pero también hay una mejor detección. Antes se clasificaba de otra manera y no había una mirada tan centrada en el desarrollo infantil como la que existe hoy”, explicó. Además, descartó mitos vinculados a las vacunas como causa del autismo, subrayando que la evidencia científica ya lo ha refutado.
Sobre los signos de alerta, Molina remarcó que suelen aparecer en el segundo año de vida, especialmente en la capacidad del niño para interactuar y comunicarse. “Hay que prestar atención si el niño no establece contacto visual, no responde cuando lo llaman o no muestra interés en su entorno. Ante cualquier duda, lo importante es consultar”, indicó.
El profesional también destacó que, a diferencia de años anteriores, hoy las familias están más informadas y consultan más temprano. Sin embargo, advirtió que muchas veces el proceso hasta llegar al diagnóstico puede generar angustia. “Hay un recorrido por distintos profesionales que puede demorar la confirmación, que en general se da entre los 3 y 4 años”, explicó.
Finalmente, Molina insistió en la importancia de actuar a tiempo: “La detección temprana permite intervenir de manera oportuna y mejorar significativamente la calidad de vida de los niños y sus familias”, cerró.

