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"Papá me dijo agarrá el avión y andá a apagar el incendio"

Mario Yoris, piloto de uno de los aviones hidrantes que colaboraron para sofocar el incendio en el cerro San Javier, explicó en LV12 el trabajo que realizaron.

Fueron muchas las personas que colaboraron para sofocar el incendio que se desató el miércoles pasado en el cerro San Javier. Los aviones hidrantes, tuvieron un papel preponderante para lograr el objetivo en las alturas.

Ardua tarea de los aviones hidrantes para combatir el fuego en el cerro San Javier

Mario Yoris, piloto de uno de los aviones hidrantes que colaboraron para sofocar el incendio en el cerro San Javier, habló con Lv12 y contó que su padre tiene una empresa de aeroaplicaciones: "de chico me enseño a volar cuando tenía 12 años. Después me legalicé a los 17 en el Aero Club Tucumán y de apoco fuimos sacando las licencias correspondientes".

Mario relató cómo fue el momento en el cual lo convocaron a trabajar en el cerro para combatir las llamas. Yo estaba en el campo en una pista de Garmendia. Lo llaman del Gobierno a mi papá y me dice: Mario anda a agarrar el avión y andate a San Javier a apagar el incendio".

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Primero operó desde el aeropuerto, desde allí hizo dos vuelos pero le quedaba muy lejos. A partir de allí el Aero Club Tucumán se puso a disposición para el uso de sus instalaciones y ahí la distancia era menor para llegar más rápido al foco del siniestro en el cerro San Javier.

El joven piloto contó que hace ocho años atrás, ya tuvo la posibilidad de participar junto con su padre en un siniestro de estas características.

El impactante trabajo de los aviones hidrantes en el cerro San Javier para combatir el fuego

Respecto a los vuelos dijo que "el jueves hice dos porque fue a última hora el aviso, pero el viernes fueron 70 u 80 tiros (descargas de agua)". "La altura variaba porque había fuegos que estaban muy arriba y había que ascender a 4000 o 5000 pies a la altura del Cristo. Y de ahí había que cortar motor y largarse de punta porque había fuego que estaba metido adentro de laderas y era medio complicado. Y después había fuego abajo, en el medio, de todo tipo", agregó el piloto.

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El trabajo de todos los pilotos fue coordinado con los bomberos. "Siempre había un que estaba comunicado con los bomberos, y de acuerdo a lo que los bomberos pedían uno transmitía a todos los pilotos", aseveró.

"Trato de comer poco y tomar mucho líquido. No trato de cargarme mucho con comida porque te agarra sueño", explicó el piloto respecto a la preparación que requiere la tarea que desarrolla.

Los aviones hidrantes aportaron para sofocar el incendio en el cerro San Javier

Respecto a la carga de agua para que operen los aviones hidrantes contó que en principio era en el aeropuerto pero luego por una cuestión de cercanía se trasladó al Aero Club Tucumán: "teníamos cuatro tanques, había combustibles, cuatro motobombas, era dentro de todo rápido, demorábamos cinco minutos en tierra". Y agregó que entre despegar, tirar la carga y aterrizar eran cerca de diez minutos.

Había dos tipo de descarga. Una que abría toda la compuerta y tiraba los 1500 litros de golpe. Y otra compuerta que prolongaba el tiro e iba esparciendo el agua. Y el tiro en vez de ser de uno o dos segundos, era de seis o siete segundos.

El piloto explicó que "cuanto más rápido sale el agua peor es, porque la descarga esa de dos segundo, pensá que estas liberando 1500 litros de golpe, el avión busca salir como tiro para arriba. Es un golpe, pero no afecta en nada el avión". Y agregó que hay que tener cuidado con los bomberos porque el agua liberada va hacía abajo. "Hay que estar coordinado con los bomberos para que no le pegue a nadie", aseguró.

Finalmente dijo que hay dos aviones de guardia en el Aero Club Tucumán por si se reactiva el incendio en el cerro San Javier.

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