Cuando se creía que San Juan podía llegar a la marca de cero casos en curso infeccioso, con un sólo caso asintomático en proceso, a punto de recibir el alta COVID-19, reuniones clandestinas que provocaron un rebrote llevó a un descontrol de la situación. La tarde del miércoles, se activó el protocolo por posible circulación viral en San Juan y el Gobierno comenzó a tomar medidas extremas en el Este.
Suspendieron las clases presenciales en cuatro municipios, “blindaron” un departamento, restringieron por al menos una semana las actividades turísticas que se habían reactivado, las deportivas y las recreativas en toda la provincia. También se han vuelto a restringir algunas características del transporte público; no se permitirá más de 22 personas por unidad y se suspende el ingreso y egreso de colectivos en la zona de Caucete. Una situación impensada para los sanjuaninos.
Aparecieron dos casos graves de pacientes que cayeron internados en Terapia Intensiva, ambos del departamento Caucete. Al no tener nexo epidemiológico, es decir, que no se sabe por ahora cómo fue que se contagiaron, en vez de alzar la voz de “libres de Covid”, San Juan activó el protocolo ante posible circulación viral.
Tal como lo indica el plan trazado y planificado por el Comité Covid, se aisló como primera medida dos barrios de Caucete: Justo P. Castro I y III, donde viven los pacientes contagiados. Más tarde, se conoció la noticia de que toda la comunidad caucetera quedaba aislada y el regreso a la Fase 1 del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio fue inminente.

