No hay aspecto social que el coronavirus no haya afectado, y otro de ellos es el de la fe cristiana, ligado también a un complemento de los diversos aspectos sanitarios para atender a las personas enfermas de cualquier índole. El Servicio Sacerdotal de Urgencia de Tucumán se ve limitado e impedido por la pandemia y apuestan a la contención telefónica.
José Romero, presidente del servicio en Tucumán, solicitó en comunicación con LV12 Radio Independencia que "el hermano que está delicado no nos llame, porque a veces es cierto que personas tienen una gran necesidad, pero las tratamos de contener telefónicamente. El único sacerdote durante la noche se tiene que hacer mil para poder atender las diferentes urgencias, que son muchas entre las 22 y la 1".
El directivo del servicio que hoy está cumpliendo 65 años aclaró que, por pedido del arzobispo Carlos Sánchez, "suprimimos la visita a los hospitales, dio órdenes estrictas a los capellanes de los hospitales a hacerlo, nosotros estamos haciendo domicilios particulares y sanatorios. El hospital está muy estricto".
Por último, Romero manifestó las necesidades básicas para llevar adelante el servicio y cómo lo afecta la pandemia: "nuestros medios son nada, es base de la gran colaboración de nuestros hermanos, y nosotros necesitamos una estructura mensual con pagos de luz, teléfono, cocheras, un hermano que nos hace la limpieza, todo lo que implica una casa".

